Fernando Guallar, desde Madrid, y yo, en CDMX, nos conectamos para platicar sobre una de las cosas que más le apasionan: actuar. Para él era un pasatiempo que sin querer se convirtió en su profesión. “Según va pasando el tiempo y me voy dedicando más a esto de manera profesional, más cambia todo y mi manera de verlo. Lo que empezó como un hobbie, como una cosa muy lúdica, de jugar con el imaginario, desde un sitio como muy infantil, al final terminó siendo mi profesión”, nos cuenta emocionado.

Confiesa que a medida que ha trabajado en esto, se dificulta conservar esa frescura que da el jugar pues entran a la ecuación responsabilidades, exigencias y exposición “… lo que puede ensuciar un poquito la parte más lúdica. Intento amarrarme a eso (al juego) muy intensamente porque es la pasión que tengo por esto. El actor no se forma durante tres o cuatro años y ya está, ¡no! Creo que (el actor) es como un instrumento que hay que afinar y a veces por circunstancias personales o profesionales el instrumento se puede desafinar, entonces hay que volver a entrenar, hay que volver a ensayar y hay que ponerlo a punto, tenemos que estar siempre preparados para ello”.

Lo que primero lo enamora es el proyecto, el guión, y por supuesto el personaje que le ofrecen interpretar. Al hablar de las distintas plataformas que existen hoy en día, Fernando las entiende a la perfección abordándolas como códigos diferentes: “Desde que salí de la escuela me he metido en audiovisual: tele, cine y plataformas. Pero a mí lo que me hace sentir esta adrenalina, este vértigo que me encanta es cuando leo el guión. Que puede ser independiente de la plataforma. Pero es verdad que le he cogido mucho gusto a lo audiovisual, ahora entiendo mejor ese código”.

 

Sin embargo, la primera escuela para Fernando fue el teatro y nos cuenta que: “…creo que la formación teatral es lo que te da muchísimas herramientas y sobre todo puedes jugar mucho con el error. Hay algo en el audiovisual que al estar grabado siempre tienes que estar pendiente de algunas cosas que en lo teatral eres mucho más libre: el cuerpo es otro, la voz es otra. Tienes un abanico mucho más grande a la hora de jugar y poner el instrumento, el cuerpo, la voz, al servicio del personaje. Yo lo recomiendo siempre, ¡siempre! Ahora hay que reconocer que también existe un talento maravilloso que simplemente brota desde una formación audiovisual. Sin embargo recuerdo mis años en la escuela con un cariño enorme y muchas veces regreso porque tengo la necesidad de volver a sentir esa libertad que a lo mejor luego ya en el trabajo o en esta industria no puedes tener”. No solamente la libertad de acción es algo que se da en el teatro, Fernando lo llama “algo en la atmósfera (teatral) que es riquísimo y que te provoca mucha adrenalina o también te puede generar un pánico horrible pero lo hueles, lo sientes. Se crea una atmósfera entre el público y tú que es un salto al vacío que la cámara nunca te va a dar. Te da otras cosas pero no eso”. Es entonces cuando recuerda la obra del dramaturgo español Alfredo Sanzol que para él es uno de los mejores directores de teatro de España: “…recuerdo una serie de relatos cortos en los que había que tirarse al vacío con personajes súper arriesgados, eran de diferentes obras suyas, una que se llamaba “En la Luna” y hace mucho que no experimento eso”.

 

El desarrollo de un personaje para Guallar es lo más alucinante de su carrera pues requiere de investigación y preparación, mismas que complementa con música y también lociones que le permitan redon- dear más la personalidad de su personaje, hacerlo real. Para Mauricio Ambrosi, manager y amigo de la infancia de Luis Miguel, Fernando escuchaba “Ain’t no Mountain High Enough” y usaba una fragancia
a base de vetiver, almizcle, maderas, hasta un poco ácida como de “business man”, inspirándose también en la que usaba su padre.

“Había tres claves importantes a la hora de construir a Mauricio, una era la solidez, es un hombre seguro, maduro y bastante más experimentado que yo. Tenía que construir a un hombre mayor que yo, sin duda había un reto. Ahora que veo los capítulos de repente pienso “qué mayor me veo” —¿No te reconoces?—.

La verdad es que veo a una persona muchísimo más sólida que yo y eso me gusta. Otra cosa fundamental era la relación con Diego (Luis Miguel). Era básico que el público entendiera el código entre los dos, el cariño que se tienen y desde dónde se hablan y trabajan juntos.

La tercera era buscar la empatía con el espectador, ya que fue durísimo para Mau darse cuenta de que está enamorando de la hija de su mejor amigo y que eso no lo puede frenar. Queríamos que el espectador empatizara con nosotros, creo que la gente va a disfrutar este arco del personaje. Por parte de Mau hay una decepción absoluta ante las sospechas de traición de Luis Miguel. Para mí la verdadera traición fue enamorarse de su hija, pero no la de literalmente robar. Yo creo que tanto Mauricio como Michelle debieron haberse sentado con Luis Miguel a explicarle con toda la valentía y con toda la honestidad lo que estaba ocurriendo”, nos dice pensativo, pero eso no pasó y tal vez así tenía que suceder.

Era obligado preguntarle si ya conocía a Luis Miguel antes de participar en la serie, a lo que nos confesó que conocía algunas de sus canciones pero no se imaginaba la dimensión del icono que es.

“Tuve que desplazarme a México para entender la repercusión que generaba tanto en México como en toda América Latina. Lo sigo comprobando ahora. Creo que la serie es un revulsivo muy grande para el personaje de Luis Miguel porque digamos que lo ha reciclado completamente y lo está mostrando a las nuevas generaciones, pero también a las antiguas que están viendo una historia autorizada por él en la que se está dando muchísima más información de la que tenían hasta ahora”. Entre sus canciones favoritas están “Suave”, “Qué nivel de mujer”, las más movidas aunque reconoce que ha tenido que escuchar las versiones originales, pues en la serie Diego Boneta también las interpreta.

“La música me activa mucho, y me ha pasado de ir por la calle escuchando una canción y decir ‘qué momento tan bonito y qué bien me siento’. (La canción) Se llama “Tienes reservado el cielo” es de Sen Senra, hay canciones que son así”.

Del personaje de Mauricio ha aprendido que la lealtad es lo más importante y se ha sentido absolutamente bienvenido en México por sus compañeros de set Diego Boneta y Macarena Achaga, quienes no paraban de reír cuando al grabar unas escenas adicionales a Fernando tuvieron que ponerle barba pues ya se había afeitado y literal entre besos y close ups se le caían pedazos de ella. Esas escenas, que a pesar del caos se lograron, no se incorporaron a la serie en la tele, pero sí son parte de los recuerdos de Fernando al grabarla.

Entre lo que más le gusta hacer es nadar, no importa si es en el mar o en una piscina, este Piscis se desconecta en una playa con una cerveza y amigos. También le encanta celebrar su cumpleaños, que por cierto no es en año nuevo, rodeado de sus amigos de vida sin importar si son del colegio o del set, le divierte mucho mezclarlos, que se conozcan y asegura que el ambiente de sus fiestas, que son como bodas, es increíble. Dentro de su rutina de grooming “el mundo cremas” como él mismo le llama, es uno que acaba de conocer, que le encanta porque con una buena canción acompaña su rutina y se dedica ese momento para consentirse. Adora la ruptura de este tabú de que es un momento absolutamente femenino y no piensa abandonarlo, ni por los beneficios para su piel, ni por lo que significa desconectarse y relajarse. En cuanto a moda, la prenda fetiche de Fernando son los abrigos. Mide 1.90 y su hit sería encontrar uno que le llegara al tobillo, aún no lo consigue y lo ha buscado hasta en ¡París!

Volviendo a su carrera, muere por trabajar con Almodóvar, Wes Anderson o Alejandro González Iñárritu entre otros. Le gustan los dramas y le apasionaría interpretar a un personaje profundo y oscuro, donde tuviera que transformarse por completo, aunque reconoce que disfruta la comedia y los papeles de galán que por ahora son los que le ofrecen. No le perdamos la pista a este actor español que ha llegado con toda la pasión y honestidad a entretenernos, mostrarnos su arte y llevar su carrera hasta el cielo.

“A mí me apetece contar un buen drama, me apetece meterme en lugares oscuros, encarnar a un personaje que se escape de lo que estoy haciendo un poco y que tenga una situación muy oscura pero desde la que se pueda empatizar con él. Quiero contar historias lo más cercanas a la realidad y este oficio me parece un vehículo precioso para cambiar la manera de ver algunas cosas en los espectadores”.

Fotografías: Javier Salas
Estilismo de moda: José Herrera
Modelo: Ainhoa Larretxi para UNO Madrid
Maquillaje y peinado: Miguel Ángel Tragacete para Kevin Murphy Spain y Le Pure.
Asistente de estilismo: Samuel Sanz
Asistentes de fotografía: José Bernad y Marco González
*Agradecemos al Hotel Four Seasons Madrid todas las atenciones prestadas para esta producción. fourseasons.com/madrid
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