En una visita a la Ciudad de México, el dúo detrás de Proenza Schouler contagia su esencia y enamora con una fragancia única inspirada en la necesidad de desconectarnos y disfrutar del presente.

¿Qué pasa si te decimos que te desconectes de tus gadgets para simplemente disfrutar el momento? Seguro lo único que te falta es un poco de inspiración y Arizona, la primera fragancia de Proenza Schouler, es justamente eso. Un viaje olfativo que inunda todos tus sentidos y te transporta al mundo utópico —porque en estos tiempos eso es lo que es, utopía— donde ninguna red virtual se apodera de ti.

“Para nosotros crear una fragancia siempre fue un sueño”, comenta Lazaro Hernandez. Aunque la ilusión ya vivía dentro de los diseñadores, el dúo afirma que fue un viaje por el Out West de Estados Unidos lo que trajo de vuelta la idea. “Queríamos hacer un road trip por esa parte del país para desconectarnos de la moda en Nueva York”, agregó el diseñador.

Con un objetivo claro, sumergirse en la escena del Land Art y en la estética de artistas como Donald Judd, Walter de Maria, James Turrel y Georgia O’Keeffe, ambos creativos emprendieron un inesperado viaje rumbo al aislamiento social. “De repente nuestros celulares dejaron de funcionar —no había conexión a Internet, nuestro GPS dejó de funcionar. Es como si te quedarás solo. No puedes tener ese reflejo de voltear a ver tu celular cada cinco minutos y saber que están haciendo los demás”, declaró Hernández.

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Este mágico lugar los hizo encontrar la libertad, que como dicen, fue donde sus ideas comenzaron a fluir. Su mente alcanzó límites inimaginables y por lo tanto, las posibilidades eran infinitas. Observar la flora en todo su esplendor como símbolos de feminidad —y que al final se convirtieron en las notas de Arizona— o los cristales para idear la botella, “fue una experiencia hermosa y profunda”, expresó el nativo de Miami, Lazaro.

Ahora, el magnífico viaje que delimita la fantasía total y absoluta está enfrascado. “Fue un mundo totalmente diferente a comparación de hacer moda o hasta accesorios”, declaró Jack McCollough. A través de los olores, las notas, las esencias y las historias, el dúo comenzó a imaginar las infinitas posibilidades para atesorar recuerdos y contagiar sentimientos. “Cuando empezamos con las primeras reuniones queríamos absorber todo el conocimiento posible sobre el mundo de las fragancias. Es un proceso similar a la universidad; empiezas con teoría del color y dibujo antes de crear una pintura abstracta. Al final es importante conocer el fondo para saber como unir todas estas piezas”, agregó McCollough.

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“El sentido del olfato es el más vinculado a la memoria; así que creo que la melancolía juega un papel protagónico cuando se trata de fragancias”, expresó Lazaro. La travesía nostálgica a través de los setenta, ochenta y noventa, o inclusive poder percibir el simbólico aroma de Queen Elizabeth I recreado gracias a sus ropajes, fue quizá lo más fascinante del proceso creativo y olfativo, que para Jack y Lazaro, este es sinónimo de un recuerdo ideal.

*IMÁGENES: Getty Images y Salvador Álvarez
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