El filme de Tim Burton, Big Eyes, estrenado en 2014 y protagonizado por Amy Adams, está repleto de lecciones de estilo que debemos comentar ahora mismo.

En 2014, Tim Burton presentó Big Eyes, un filme protagonizado por Amy Adams y que narra la vida de la artista estadounidense Margaret Keane. Pero no es de la película que le valió un Globo de Oro a la actriz de lo que queremos hablar, sino del diseño de vestuario, concebido por Colleen Atwood, que es realmente fascinante y trae consigo algunas reglas de estilo aplicables para hoy.

Todo empieza con el beauty look à la Marilyn Monroe que distingue al personaje interpretado por Adams; un bob rubio con ondas y labios rosados en un tono muy natural. De ahí, el estilo característico de los cincuenta es desdoblado a través de capris —sí, esos que vestías en la infancia en tonalidades pastel— camisas, algunas de ellas sin mangas, y un abrigo oversized, este último una prenda imprescindible. También, dentro del guardarropa del personaje, pantalones sastre y uno que otro cuello de tortuga negro.

Los cincuenta y sesenta fueron tiempos de cambios en la moda. Luego de la extravagancia rebelde de los Roaring Twenties, la crisis de los treinta y una guerra más en los cuarenta, las dos décadas posteriores venían cargadas de cambios radicales —tan solo basta con recordar el célebre New Look de Christian Dior, la silueta que se apoderó de las noches por un largo tiempo y, que en el filme se alcanza a palpar junto al cuello bateau—.

Big Eyes no solo comunica esa nueva forma de vestir, sino que al mismo tiempo revive una elegancia casual entre rayas y tonos sólidos. Sin embargo, quizá el outfit más destacable es el uniforme que Margaret utiliza para hacer su arte; una boyfriend shirt blanca como bata, que, si tratamos de encontrar alguna referencia actual, concluye en Meghan Markle y su primera aparición pública junto a Prince Harry. Y si se trata de la cinematografía, el atuendo que Julia Roberts como Vivian Ward usó para ir de compras a Beverly Hills con Edward en Pretty Woman o, Brigitte Bardot en Vie Privée.

El glamour también se hace presente con una serie de vestidos de noche que sobresalen por sí solos. El primero, con tirantes cruzados al frente, entallado y en dorado. El segundo bicolor —rosado y blanco— con incrustaciones que decoran la parte superior, inspirado la moda neoclásica del siglo XVIII (empire silhouette).

Ahora bien, ¿necesitas más razones para ver este deleite de estilo? Si no te atrapa la trama, seguro el vestuario te enamorará —además de que agregarás uno que otro dato importante a tu intelecto general—.

*IMÁGENES: Cortesía de The Weinstein Company
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