Cuando pensamos en el cuidado de nuestra piel, automáticamente pensamos en los productos que utilizaremos, cuando en realidad todo comienza desde adentro y, la mayoría de las veces, con una buena alimentación. Factores como este, el descanso, el estrés acumulado y los productos o hábitos negativos que tenemos en nuestro día a día influyen muchísimo más de lo que imaginamos. Vale la pena hacer pequeños cambios por los hábitos que realmente funcionan y ser más conscientes de todo lo que llevamos a nuestro cuerpo.

Los cambios en mi rutina que realmente mejoraron mi piel

1. Buena alimentación

Lo que comes lo es todo. Seguir una dieta, o más bien tener un estilo de vida balanceado y nutritivo, cambiará por completo la salud de tu piel. Casi todas hemos intentado dietas y al final las terminamos dejando. Es mucho mejor ser consciente de lo que comemos y crear un balance con alimentos variados.

2. Evita el exceso de azúcar

Algo importante es equilibrar tu azúcar en la sangre, y eso lo logras con una buena alimentación. Eso incluye proteínas, carbohidratos, grasas saludables y frutas. Pon atención a lo que te dice tu cuerpo, a los alimentos que te caen bien y a los que no.

3. Incluye suplementos alimenticios

Es importante que sea de la mano de un médico. Él sabrá qué suplementos alimenticios le hacen falta a tu cuerpo y cuáles le hacen bien.

4. Antioxidantes y fibra

Algunos de los alimentos más importantes para cuidar tu piel y, en general, tu organismo, son aquellos ricos en antioxidantes y fibra. La salud intestinal lo es todo.

5. Toma agua

La hidratación también es cosa de todos los días. Y aún más en esta temporada de calor extremo, donde te deshidratas fácilmente. Beber de 2 a 3 litros de agua cambiará por completo tu cuerpo; es una de las principales mejoras para el estado de tu piel.

6. Protector solar en tu piel

Este es uno de esos pasos en tu rutina diaria que no te puedes saltar. Sin importar si no sales de tu casa o no te expones directamente al sol, es importante cuidar tu piel con un protector solar de uso diario. Y reaplicarlo durante el día; realmente verás los beneficios en tu piel.

7. Evita el uso obsesivo de pantallas

Sí, sé que es uno de los pasos más difíciles, pero realmente hace toda la diferencia. Seamos honestas, cuando pasamos tiempo en nuestras pantallas, como celulares, tablets o televisiones, no somos conscientes del tiempo que estamos en ellas, y es algo realmente dañino para nuestra salud. Empieza por quitarlas por completo de tu cuarto apenas te prepares para dormir.

8. Luz solar para tu piel

Últimamente hemos pensado que exponernos al sol es malo. Y en realidad es todo lo contrario, siempre y cuando lo hagas responsablemente. Ayuda a que tu cuerpo produzca vitamina D, la cual tiene beneficios infinitos para el organismo. Hazlo con protector solar y con tiempo moderado.

9. Productos esenciales en tu piel

No satures tu piel de productos. Alguna vez le pregunté a mi dermatólogo y lo que me dijo fue: no fumes, no tomes alcohol en exceso, toma agua, usa protector solar y una crema hidratante. Y la verdad es que hemos caído en la mercadotecnia, comprando productos que no necesitamos y de los que incluso ni vemos efectos. Algunos sí, pero otros realmente no. Pon atención a lo que le gusta a tu cuerpo y a lo que no, y qué productos son realmente esenciales para tu piel y cuáles pueden omitirse.

10. Evita productos tóxicos

Sé que es difícil evitar todo lo que contiene plásticos, pesticidas o fragancias artificiales, pero cuando te haces consciente del daño que provocan en tu organismo, lo entiendes y lo evitas a toda costa. Pueden ser desde los productos con los que limpias tu casa, perfumes que utilizas, cremas, hasta lo que tienes en la cocina, como tablas de corte de plástico. Todo influye en nuestro organismo; hay que ser más conscientes de lo que compramos en general.

Sé que es difícil poner todos en práctica, pero empieza con los que se te hagan más fáciles, hasta que realmente se vuelvan un hábito en tu día a día. Hemos estado acostumbrados a hacer muchas cosas sin preguntarnos realmente si son buenas o malas para nuestra salud. A mí, estos son algunos de los hábitos que más me han funcionado, y definitivamente he notado la diferencia.