En el siglo XX el rosa se convirtió en el color que representa la feminidad, uno con el que nos podemos sentir identificadas y muchas asociamos con los mejores recuerdos de la infancia; cuando nuestras muñecas Barbie eran en lo único que pensábamos y, años más tarde, el tono de lipstick que nos hizo sentir bien con nosotras mismas y marcó una nueva etapa en nuestra vida. Aunque el contexto cultural haya cambiado con el paso de los años, este no deja de ser el color que asociamos con Mean Girls y el favorito de Audrey Hepburn, la ícono de estilo más famosa de nuestros tiempos. “Creo en el rosa. Creo en besar, besar mucho. Creo en que las niñas felices son las más bonitas y creo en los milagros”, dijo alguna vez la actriz.

Film Still Breakfast at Tiffany’s

Con el paso de los años los tonos de rosa en tendencia han cambiado, igual que la forma en que la sociedad los percibe. Muchos están asociados con la feminidad, lo erótico, lo tierno y lo romántico, además de relacionarse con temas sociales y políticos. Sin embargo, hoy el significado es diferente y está marcando una nueva etapa que desafía estereotipos y reglas absurdas. “La noción del rosa que llevaba 150 años vigente como sinónimo de feminidad frágil está siendo desafiada. El rosa ahora está teniendo una fase genial: es moderno, es andrógino, es fuerte. Y llegó para quedarse”, dijo Valerie Steele, curadora e historiadora de moda.

Y sí, para primavera-verano y otoño-invierno 2020, firmas como Off-White, Valentino, Jacquemus y Marni dictaron el shocking pink como una de las tendencias más fuertes, el color que no puede faltar en tu clóset y en las calles será protagonista todo el año. Pero si viajamos atrás en el tiempo, este tiene una historia que muy pocos conocen y que cualquier amante de la moda debería saber.

¿Te acuerdas de esa icónica escena en The Devil Wears Prada, cuando Miranda Priestly le explica Andy el antecedente de su suéter azul cerúleo? Bueno, pues algo similar tiene detrás el nuevo tono en tendencia; y sí, está relacionado con Marilyn Monroe y Elsa Schiaparelli, pero todo empezó gracias a un diamante de 17.47 quilates de Cartier.

Aparentemente, Catherine the Great, emperatriz de Rusia desde 1762 hasta 1796, regaló esta piedra preciosa a Grigory Potemkin, un líder ruso militar. Tras años de su muerte, en 1927, Felix, hijo de la princesa Zinaida Yusupova, lo vendió a Pierre Cartier. Más tarde, Daisy Fellowes, una importante novelista, editora de moda e ícono de estilo —heredera de las máquinas de coser Singer—, compró el enorme diamante, mejor conocido como Tête de Bélier. Y aquí es en donde entra la famosa couturier Elsa Schiaparelli, a quien llamaban rival de Coco Chanel y consideran una de las figuras más prominentes de la moda entre las dos guerras mundiales. Ella se inspiró en la piedra en cuestión para crear su más famosa colección en 1937. Lamentablemente, esta fue robada a Daisy en 1939 y nadie volvió a verla jamás.

Film Still Moulin Rouge 1952

El diamante desapareció pero el color vibrante e intenso se mantuvo vivo gracias Diana Vreeland y Betty Wilson, dos aclamadas editoras quienes se enamoraron del tono y lo popularizaron en la industria de la moda. El shocking pink se convirtió en el que representa la firma de la diseñadora italiana. Así que, ahora ya sabes que antes del fucsia, el kinky pink y el hot pink, este se popularizó y marcó una de las etapas más importantes en la historia de la moda.

De la década de los treinta a la de los cincuenta, este tono voló de París a Hollywood, una vez más involucrando diamantes. “Diamonds Are a Girl´s Best Friend” en Gentleman Prefer Blondes fue el número más famoso de Marilyn Monroe, donde un vestido de seda sin mangas y con un moño gigante detrás en este mismo tono de rosa fue protagonista. La cantante y modelo se enamoró de esta prenda y sin duda fue quien popularizó el shocking pink de este lado del hemisferio.

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Pero no olvidemos a Ramón Valdiosera, el padre de la moda mexicana. En 1949, el diseñador llevó a Nueva York una de sus más exitosas colecciones donde reinaba el tono que representa el alma de nuestro país: Rosa mexicano. “Es el color de nuestra fruta, de nuestras artesanías, de nuestro papel picado, con el que juegan los niños”, respondió cuando una reportera le preguntó su elección. Así, hace setenta años el rosa mexicano dio la vuelta al mundo y se volvió una tendencia protagonista en las calles.

El éxito de este color siguió vigente por años y después llegó con más fuerza, pues gracias a la influencia de Lady Di en sus tiempos como parte de la familia real británica, todas querían llevarlo. Seguramente recuerdas que entre sus outfits más espectaculares, este tono siempre está presente.

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Asimismo, el shocking pink y sus variaciones hacia tonos un poco más claros u oscuros ha creado momentos memorables en la industria de la moda y la cultura pop. De este vibrante color fue el vestido con el que Lady Gaga protagonizó la alfombra roja de la Met Gala el año pasado, el tono que relacionamos con Elle Woods en Legally Blonde, el color que Jacquemus montó en medio de un campo de lavanda para celebrar su décimo aniversario y el que no puede faltar en tu clóset en 2020 sin importar la estación. En abrigos, pantalones, accesorios o zapatos, este tono es un básico indispensable.

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