¿Qué ocurre cuando una de las casas de moda más importantes del mundo decide que una pasarela ya no es suficiente para contar historias? Probablemente algo parecido a lo que acaba de suceder entre Dior y A24. Dos universos que, a primera vista, podrían parecer alejados —la tradición de la alta costura francesa por un lado y el espíritu independiente, cinematográfico y ligeramente irreverente del estudio estadounidense por otro— han decidido encontrarse en un territorio donde las etiquetas empiezan a resultar innecesarias: el de la creatividad.

Dior y A24 acaban de anunciar una alianza de dos años alrededor del cine, el teatro y los eventos en directo, un proyecto que coloca a los artistas y a las historias en el centro y que supone un nuevo capítulo en la revolución silenciosa que Jonathan Anderson está llevando a cabo desde que asumió la dirección creativa de la maison. Porque el diseñador norirlandés no parece interesado únicamente en decidir cómo serán las próximas chaquetas, vestidos o bolsos Dior. Su proyecto comienza a revelar una ambición bastante mayor: preguntarse qué lugar puede ocupar una casa de moda dentro de la cultura contemporánea.

Y la respuesta, al menos de momento, pasa por entrar en un teatro centenario del Greenwich Village, trabajar junto a uno de los estudios que mejor ha entendido el nuevo lenguaje audiovisual y reunir alrededor de una misma mesa a actores, músicos, diseñadores, cineastas, dramaturgos y jóvenes talentos.

No es simplemente Dior vistiendo al cine, es Dior intentando formar parte de la conversación que sucede antes de que la película exista.

La maison francesa y el estudio detrás de algunos de los fenómenos cinematográficos de los últimos años anuncian una alianza creativa de dos años que conectará moda, cine y teatro, tendrá como epicentro el histórico Cherry Lane Theatre de Nueva York y comienza con Sabrina Carpenter, Josh O’Connor y otras estrellas convirtiéndose, literalmente, en Jonathan Anderson

Dior x A24: cuando dos universos creativos deciden encontrarse

A24 se ha convertido durante los últimos años en mucho más que una productora y distribuidora cinematográfica. Ha construido un lenguaje reconocible alrededor de sus películas y de una determinada manera de entender la creatividad, hasta conseguir algo especialmente difícil en la industria cultural contemporánea: que su nombre funcione prácticamente como un sello de identidad.

Por eso su encuentro con Dior resulta tan interesante. Jonathan Anderson ha explicado que la colaboración nace precisamente alrededor de los artistas y del storytelling: colocar dos mundos creativos uno al lado del otro para descubrir aquello que pueden provocar juntos y que ninguno habría encontrado trabajando por separado.

La relación, además, no surge de la nada. Anderson conoció a Rose Garnett, responsable de A24 en Reino Unido, durante su trabajo como diseñador de vestuario de Queer, la película de Luca Guadagnino estrenada en 2024 y protagonizada por Daniel Craig y Drew Starkey. A partir de ahí comenzaron a explorar qué podían hacer juntos.

Ahora aquella conversación se transforma en un proyecto de dos años que no estará limitado a una campaña concreta. Habrá cine, teatro, encuentros, eventos en directo y una programación destinada a conectar diferentes disciplinas creativas, además de iniciativas dirigidas a respaldar tanto a artistas consolidados como emergentes.

Y ahí está probablemente lo más estimulante de la alianza: no sabemos exactamente qué aspecto terminará teniendo.

La actriz Camille Cottin.

Un teatro de más de cien años será el corazón del proyecto

El centro emocional de esta nueva relación será el Cherry Lane Theatre, situado en el Greenwich Village de Nueva York, del que Dior pasa a convertirse en socio principal.

El lugar no ha sido elegido por casualidad. Fundado en 1923 por una comunidad de artistas experimentales, Cherry Lane está íntimamente ligado al nacimiento y desarrollo del teatro Off-Broadway y durante más de un siglo ha servido como espacio para dramaturgos, actores, directores y compañías interesados precisamente en hacer las cosas de otra manera. A24 adquirió el teatro en 2023 y lo ha recuperado como espacio para representaciones, proyecciones y encuentros culturales.

La alianza se estrenará coincidiendo con el primer aniversario de la reapertura del Cherry Lane bajo la dirección de A24 y lo hará mirando hacia la propia memoria del edificio. La artista Justin Vivian Bond protagonizará Both Ends, una representación única producida y dirigida por Zack Winokur e inspirada en la poeta y dramaturga Edna St. Vincent Millay, una de las figuras vinculadas a la fundación del teatro.

Y aquí es donde Jonathan Anderson vuelve a unir los puntos entre moda, archivo y cultura. Y es que con la unión de Dior y A24  Jonathan Anderson quiere llevar la moda mucho más allá de la pasarela

De Paul Poiret a Jonathan Anderson: un vestido capaz de atravesar un siglo

Para Both Ends, Anderson ha creado especialmente el vestuario de la representación, pero uno de los momentos más fascinantes llegará cuando Justin Vivian Bond vista una pieza de archivo de Paul Poiret.

La elección encierra varias historias dentro de una sola prenda. Millay llevaba diseños del modisto francés y el trabajo de Poiret ha sido, a su vez, una de las referencias que alimentaron la colección Dior Invierno 2026 de Jonathan Anderson. De repente, una figura literaria vinculada a la historia del Cherry Lane, un creador fundamental de la moda del siglo XX y el actual director creativo de Dior quedan unidos sobre el mismo escenario.

Es difícil encontrar una imagen que explique mejor el modo en el que Anderson parece querer relacionarse con el pasado.

No se trata de reproducirlo literalmente ni de convertir el archivo en algo intocable. Se trata de utilizar la historia como materia prima para producir algo nuevo.

Es una idea que también atraviesa su trabajo reciente para Dior. La propia maison describe su colección Invierno 2026-2027 como una evolución de ese juego con la historia iniciado anteriormente por Anderson, absorbido ahora por nuevas influencias.

Sabrina Carpenter se convierte en Jonathan Anderson

Pero si alguien pensaba que la presentación de una alianza entre Dior y A24 iba a resolverse con un comunicado corporativo y una fotografía institucional, probablemente todavía no haya entendido del todo a Jonathan Anderson.

Antes del anuncio oficial apareció una primera pista bastante desconcertante. Sabrina Carpenter y Anderson caminaban juntos sobre dos cintas de correr, vestidos prácticamente de la misma manera: camisa de cuadros, vaqueros y ese uniforme cotidiano y deliberadamente anti-fashion que el diseñador lleva habitualmente. A24 aparecía etiquetada y apenas se ofrecían explicaciones.

Ahora sabemos que aquello era solo el principio. Para presentar oficialmente la colaboración, A24 y Dior han estrenado un cortometraje escrito y dirigido por Aidan Zamiri en el que Sabrina Carpenter, Camille Cottin, Josh O’Connor, Drew Starkey y Sophie Wilde interpretan exactamente al mismo personaje: Jonathan Anderson.

Y Jonathan Anderson, por supuesto, interpreta a Jonathan Anderson.

Los actores aparecen adoptando diferentes versiones de su reconocible uniforme personal, convirtiendo la identidad del diseñador en una especie de personaje colectivo y jugando con esa frontera entre moda, interpretación y autoría que encaja perfectamente tanto con el sentido del humor de Anderson como con el lenguaje de A24.

La elección de Sabrina Carpenter resulta además especialmente coherente con el universo Dior que el diseñador está construyendo. La cantante ha desarrollado durante los últimos meses una relación cada vez más estrecha con la maison: asistió al debut masculino de Anderson, ha vestido sus diseños en citas como Coachella y la Met Gala y volvió a estar presente en la Alta Costura de julio.

Pero aquí no aparece simplemente como embajadora vestida de Dior, interpreta al diseñador de Dior. Y esa pequeña diferencia dice bastante sobre lo que pretende ser esta colaboración.

No, Jonathan Anderson no quiere colocar un bolso Dior dentro de una película

Quizá la declaración más reveladora de Anderson sobre el proyecto sea precisamente la que explica lo que no quiere hacer. En declaraciones al Financial Times, el diseñador se muestra abiertamente crítico con la idea de reducir la relación entre moda y cine al tradicional product placement. Tampoco parece particularmente interesado en utilizar la colaboración únicamente para conseguir que más estrellas aparezcan vestidas de Dior sobre una alfombra roja. Para Anderson, el objetivo tiene mucho más que ver con la credibilidad cultural de una marca y con encontrar nuevas maneras de conectar con una generación joven.

Y ese matiz resulta fundamental. Durante décadas, la relación entre lujo y Hollywood ha seguido caminos bastante reconocibles: vestidos para las alfombras rojas, embajadores, vestuario cinematográfico, festivales patrocinados o productos estratégicamente colocados frente a la cámara.

Dior y A24 parecen querer experimentar con algo diferente: no introducir la moda dentro de una historia, sino ayudar a crear el espacio en el que esas historias puedan ocurrir.

Una alianza que también quiere abrir la puerta a la próxima generación

El proyecto tampoco estará reservado exclusivamente a nombres consagrados. Dior y A24 anuncian su intención de apoyar y amplificar el trabajo de talentos tanto establecidos como emergentes mediante una programación seleccionada dentro y fuera de la pantalla. La colaboración contempla además iniciativas destinadas a estudiantes y jóvenes creadores, con oportunidades para acercarse tanto a la dimensión artística como a la parte práctica del cine y el teatro.

Hay algo especialmente significativo en que ese compromiso tenga como uno de sus hogares precisamente el Cherry Lane. Durante más de cien años, el pequeño teatro del West Village ha funcionado como refugio para la experimentación y para voces que todavía estaban construyendo su lugar dentro de la industria. Su historia está ligada a nombres como Sam Shepard, Edward Albee, David Mamet o Barbra Streisand, pero también a generaciones enteras de creadores menos conocidos que encontraron allí un escenario donde probar algo nuevo.

Mantener vivo ese tipo de espacios se convierte así en una parte esencial del proyecto.

La actriz Sophie Wilde.

El nuevo lujo quizá ya no consista únicamente en crear objetos

La colaboración llega, además, en un momento especialmente interesante para la industria. El lujo lleva tiempo preguntándose cómo mantener su relevancia cultural ante consumidores más jóvenes que no establecen necesariamente la misma relación con las marcas que generaciones anteriores.

Y Anderson parece tener una teoría. El diseñador considera que las antiguas fórmulas de marketing, distribución y comunicación necesitan diversificarse y habla de utilizar esta colaboración como una especie de laboratorio desde el que explorar dónde puede encontrarse el próximo gran territorio cultural: quizá sea el teatro, quizá el cine comercial, quizá algo que todavía no conocemos.

La reflexión conecta perfectamente con la manera en la que está construyendo su Dior. Desde su llegada, Anderson parece decidido a convertir la maison en un universo donde el archivo convive con el presente y donde las conversaciones con el arte, la literatura, el cine o la cultura popular dejan de funcionar como simples referencias estéticas para integrarse en el proceso creativo.

La alianza con A24 lleva esa idea un paso más lejos, porque aquí Dior no está diseñando solamente aquello que llevará un personaje, está entrando en la habitación donde ese personaje todavía se está imaginando.

El actor Drew Starkey.

Moda, cine y teatro: Jonathan Anderson está construyendo un Dior que quiere contar historias

Christian Dior comprendió desde muy pronto que la moda podía construir fantasías. A24 ha demostrado durante los últimos años que una determinada manera de contar historias puede crear una comunidad alrededor de una película incluso antes de que llegue a las salas. Y Jonathan Anderson lleva buena parte de su carrera defendiendo que las disciplinas creativas se vuelven mucho más interesantes cuando dejan de permanecer encerradas dentro de sus propias fronteras.

Quizá por eso este encuentro resulta menos extraño de lo que parecía al principio. Dior aporta casi ocho décadas de historia, artesanía y capacidad para construir imágenes capaces de permanecer en nuestra memoria. A24, una sensibilidad cinematográfica que ha conectado especialmente bien con las nuevas generaciones. Y entre ambos aparece Anderson, dispuesto a utilizar el teatro como laboratorio y a preguntarse qué sucede cuando un diseñador deja de pensar únicamente en colecciones para empezar a pensar en historias.

Durante los próximos dos años habrá películas, representaciones, encuentros y proyectos que todavía no conocemos. Habrá artistas consagrados y nombres que quizá descubramos precisamente gracias a esta plataforma. Y habrá un pequeño teatro centenario del Greenwich Village funcionando como punto de encuentro entre mundos que durante demasiado tiempo hemos tratado como industrias separadas.

Lo interesante es que Dior x A24 no comienza con un bolso, un vestido o una colección cápsula que podamos comprar. Comienza con una historia y quizá esa sea precisamente la declaración de intenciones más importante de todas.

*Imágenes: cortesía