Moda
Calvin Klein vuelve a la New York Fashion Week con una propuesta que mira hacia el origen de la marca para imaginar su siguiente capítulo. Para su colección primavera-verano 2027, Veronica Leoni apuesta por una idea tan sencilla como desafiante: quitar todo aquello que no sea necesario.
Después de una temporada marcada por capas pesadas y una mayor presencia de ornamentación, la directora creativa decidió reducir la propuesta a su esencia. El resultado es una colección donde la silueta, la construcción y la calidad de las prendas ocupan el centro de la conversación.
La decisión también representa una declaración de confianza. Cuando no existen grandes adornos detrás de los que esconderse, cada corte y cada proporción deben funcionar por sí mismos.
Volver a lo esencial

La colección parte de algunas de las piezas fundamentales dentro del universo Calvin Klein: slip dresses, faldas tubo, pantalones, camisetas perfectas y chaquetas pensadas para completar el look.
Leoni recupera estos elementos y los lleva a un terreno contemporáneo. La propuesta se siente limpia, urbana y directa, con prendas que parecen diseñadas para acompañar el cuerpo en lugar de imponerse sobre él.
Entre las piezas clave aparecen blazers de líneas sencillas confeccionados en algodón, en lugar de la tradicional lana, además de jeans de cintura alta y pierna recta en lavados muy claros, con discretos pliegues verticales que aportan estructura. Los trench coats también adquieren protagonismo, reafirmando esa idea de guardarropa esencial que ha acompañado históricamente a Calvin Klein.
El denim, la sastrería y los básicos se convierten así en los verdaderos protagonistas. No desde una perspectiva básica o predecible, sino desde una exploración mucho más precisa de las proporciones y de aquello que hace que una prenda cotidiana pueda sentirse especial.
El minimalismo como postura

La colección retoma una idea expresada anteriormente por Calvin Klein: la modernidad puede encontrarse precisamente en la ausencia de decoración. Cuando el diseño, la forma y la silueta funcionan, no es necesario añadir elementos para hacer que una persona se sienta mejor.
Veronica Leoni lleva esta filosofía a la pasarela y la convierte en el principio rector de su propuesta. El resultado se aleja de los excesos para concentrarse en prendas que pueden reconocerse inmediatamente como parte del lenguaje de Calvin Klein.
La inspiración minimalista también apareció en el escenario. Cuatro esculturas de Walter De Maria fueron colocadas dentro de las amplias salas del Terminal Buildings, creando un entorno de líneas, espacios y formas que acompañó la presentación.
La presencia de las esculturas no buscó competir con la ropa. Por el contrario, funcionó como una extensión natural del pensamiento detrás de la colección: eliminar lo innecesario para permitir que lo esencial tenga mayor fuerza.
Una nueva etapa para Calvin Klein

El regreso de Calvin Klein a NYFW bajo la dirección de Veronica Leoni se siente, sobre todo, como una reafirmación de identidad. En lugar de intentar hacer más, la diseñadora decidió volver a mirar las piezas que construyeron el ADN de la firma y preguntarse qué pueden significar hoy.
El resultado es una colección contenida, pero lejos de ser tímida. La fuerza está en la precisión, en un blazer perfectamente construido, un vestido de líneas limpias, un par de jeans bien proporcionados o una camiseta que consigue convertirse en el centro de un look.
Para primavera-verano 2027, Calvin Klein encuentra una nueva forma de hablar de modernidad: regresar a lo fundamental y demostrar que, cuando el diseño está bien resuelto, no hace falta nada más.