Moda
Después de dos temporadas dedicadas a construir un nuevo universo para Loewe, Jack McCollough y Lazaro Hernandez comienzan a plantear una pregunta diferente: ¿cómo convertir todas esas ideas en una manera real de vestir?
La Primavera-Verano 2027 marca ese cambio de perspectiva. Presentada en el Château de Vincennes, la colección acerca el lenguaje de la casa a prendas reconocibles, combinaciones inesperadas y una cierta actitud estadounidense que los diseñadores conocen bien desde sus años en Nueva York.
El resultado no abandona la experimentación. Simplemente la lleva hacia un guardarropa que se siente más cercano.
El arte entra en el guardarropa cotidiano
Una de las propuestas más interesantes de la colección nace del encuentro entre prendas aparentemente básicas y piezas con una construcción mucho más artística.
Un blazer de cuadros puede combinarse con un minifalda arrugada inspirada en pinturas de Francisco de Zurbarán y Diego Velázquez. La falda, concebida a partir de la apariencia de una servilleta de tela arrugada, se sostiene alrededor de la cintura mediante un cordón elástico que hace visible su construcción.
La mezcla es deliberadamente inesperada: una prenda reconocible se encuentra con otra que parece haber salido directamente de una obra de arte.
Entre el normcore y la artesanía
El mismo principio aparece en otras combinaciones. Los suéteres de cuello alto se acompañan de faldas de punto decoradas con microcuentas, elaboradas por una artesana que los diseñadores descubrieron a través del Loewe Craft Prize.
En las propuestas masculinas, camisas de rayas impecables y anoraks deportivos se combinan con pantalones de inspiración torera que suben hasta por encima del ombligo.
La colección juega constantemente con esa tensión entre lo familiar y lo inesperado. Hay prendas que podrían formar parte de cualquier guardarropa, pero aparecen construidas o combinadas de una manera que modifica completamente su lectura.
Una nueva idea de lo casual
La influencia de Nueva York también aparece en una serie de elementos deportivos y accesorios. Gorras llevadas hacia atrás, zapatillas para correr sin calcetines y prendas de inspiración deportiva introducen una actitud más relajada dentro del universo de Loewe.
Algunos de estos elementos incorporan el nuevo logotipo de doble L de la casa o su versión más tradicional en letras, llevando la identidad gráfica directamente a las prendas y accesorios.
Más allá de los códigos de marca, la colección parece interesada en encontrar una forma de lujo menos distante. El objetivo es acercar las ideas construidas durante las últimas temporadas a la vida cotidiana y permitir que el estilo se forme a través de las combinaciones personales.
Del universo a la identidad personal
Ese cambio es quizá lo más relevante de Loewe SS27. Después de construir una estética y un universo reconocibles, McCollough y Hernandez comienzan a preguntarse cómo pueden convertirse en una forma de vestir.
La respuesta está en mezclar. Un blazer tradicional con una falda inesperada, artesanía con prendas deportivas, referencias pictóricas con básicos y sastrería con una actitud mucho más relajada.
Loewe no abandona su lado conceptual, pero comienza a hacerlo más cercano. La colección propone que el verdadero estilo no está necesariamente en una sola pieza, sino en la manera en que cada persona decide combinarla y hacerla propia.
*IMAGEN: Umberto Fratini