Moda
Nueva York vuelve a convertirse en punto de encuentro entre moda, arte, diseño y cultura. En el marco de la Semana de la Moda de Nueva York, Bvlgari presentó auruBOROS: Urban Memory and Collective Dream, el nuevo capítulo de su proyecto global Serpenti Infinito.
La celebración tuvo como escenario uno de los espacios públicos más emblemáticos de Manhattan: la High Line. Entre el paisaje urbano y las vistas de la ciudad, una monumental estructura dorada transformó el espacio en una experiencia artística que explora la relación entre memoria, arquitectura, movimiento y creatividad.
La instalación, concebida por el dúo berlinés Plastique Fantastique, formado por Yena Young y Marco Canevacci, permanecerá en exhibición sobre Little West 12th Street del 10 al 20 de septiembre de 2026.
Una serpiente que se transforma con la ciudad

La obra toma como punto de partida uno de los símbolos más importantes de Bvlgari: Serpenti, una figura que durante décadas ha representado transformación, renovación y continuidad. En esta nueva interpretación, el icono abandona por un momento el universo de la joyería para convertirse en una intervención a escala urbana.
La luz cambiante de Manhattan, el movimiento de quienes recorren la High Line y la arquitectura que rodea la instalación forman parte de la propia experiencia. De esta manera, auruBOROS propone una lectura de la ciudad como un organismo en constante transformación.
La propuesta continúa el recorrido de Serpenti Infinito, iniciativa que explora las múltiples maneras en que el símbolo de Serpenti puede dialogar con diferentes culturas y disciplinas creativas. Nueva York se convierte ahora en el escenario para una interpretación ligada a la energía urbana y a la memoria colectiva.
Una noche entre moda, música y Alta Joyería

Después de la presentación en la High Line, la celebración continuó en Boom, la azotea de The Standard, donde Bvlgari reunió a personalidades de la moda, el arte, la música y el entretenimiento.
Entre los invitados estuvieron Anne Hathaway, Dua Lipa y Lisa, además de Hudson Williams, Joey King y Caleb McLaughlin. La noche mantuvo el espíritu multidisciplinario de Serpenti Infinito con una programación musical que incluyó sesiones de DJ de Mona Matsuoka, Kaytranada y Gjin Lipa, además de una actuación especial de Andra Day.
Pero uno de los momentos más esperados llegó con la presentación de nuevas piezas de Alta Joyería Serpenti, creadas especialmente para el capítulo neoyorquino de Serpenti Infinito. Las nuevas creaciones toman referencias del arte estadounidense, desde la pintura y la escultura hasta la arquitectura, para traducirlas al lenguaje de Bvlgari.
Serpenti llega a Nueva York en Alta Joyería

La nueva colección amplía el universo de Serpenti con piezas que combinan el legado de la Maison con una mirada contemporánea. Entre las novedades destacan las creaciones Serpenti Tubogas y un exclusivo minaudière de Alta Marroquinería Serpenti, presentados mundialmente como parte de esta celebración.
Las piezas ya se encuentran en exhibición en la boutique de Bvlgari en la Quinta Avenida, llevando el espíritu de Serpenti Infinito a una de las direcciones más emblemáticas de la Maison en Nueva York.
La noche también funcionó como una auténtica pasarela de Alta Joyería. Anne Hathaway llevó el nuevo collar transformable Serpenti Falling Drops, acompañado por un brazalete Serpenti, dos anillos de Alta Joyería con diamantes y pendientes de diamantes.
Dua Lipa apostó por el nuevo collar transformable Serpenti Helix, combinado con un brazalete y anillo Serpenti y pendientes de diamantes amarillos. Lisa lució el nuevo collar Serpenti Flag junto con pendientes y un anillo de Alta Joyería.
Por su parte, Hudson Williams llevó un conjunto de joyería Serpenti, mientras que Joey King combinó un collar y brazalete Serpenti con pendientes de Alta Joyería y un bolso Serpenti Cuoricino Mini Top Handle. Caleb McLaughlin completó la selección con un broche de Alta Joyería Serpenti y un collar Serpenti Viper en oro amarillo.
Con auruBOROS, Bvlgari vuelve a demostrar que Serpenti es mucho más que una pieza de joyería. Es un lenguaje capaz de transformarse, ocupar nuevos espacios y dialogar con diferentes generaciones y disciplinas. En Nueva York, ese lenguaje encontró una nueva escala: la de una ciudad que, como la propia serpiente, nunca deja de reinventarse.