Hay fragancias que se reconocen por sus notas y otras por la sensación que dejan. Con euphoria signature elixir parfum intense, Calvin Klein vuelve a uno de sus perfumes más emblemáticos para explorar una faceta más profunda y envolvente de su universo olfativo. Al frente de esta nueva interpretación está ROSALÍA, rostro global de la campaña, cuya identidad artística conecta con el carácter expresivo y contemporáneo de la propuesta.

La nueva creación conserva el espíritu de euphoria, pero intensifica su presencia a través de una fórmula con una concentración superior al 28%. El resultado es una composición chipre-vainilla que juega con contrastes cálidos, florales y amaderados, pensada para una sensualidad que no necesita ser evidente para dejar huella.

La vainilla en su versión más sofisticada

El punto de partida de euphoria signature elixir es la vainilla cristalizada, una nota gourmand que adquiere una dimensión más rica y compleja. Las vainas se dejan madurar lentamente para favorecer la formación natural de delicados cristales en su superficie, un proceso que inspira el carácter cremoso y envolvente de la fragancia.

Lejos de quedarse en la dulzura, la composición incorpora una esencia luminosa de pachulí y una seductora orquídea. El primero aporta profundidad y un matiz terroso que equilibra la calidez de la vainilla, mientras que la nota floral introduce una dimensión más delicada. Juntos, los ingredientes construyen un aroma intenso, sofisticado y con una presencia prolongada.

Creada por los perfumistas Carlos Benaïm y Domitille Michalon, de la casa de fragancias IFF, esta nueva versión apuesta por una interpretación más concentrada de euphoria. Una fórmula que recupera la sensualidad de la original y la traslada a un registro más intenso, donde cada nota contribuye a una composición envolvente.

ROSALÍA y una nueva expresión de euphoria

La elección de ROSALÍA para protagonizar la campaña global sitúa la fragancia en un territorio donde la perfumería y la identidad personal se encuentran. La artista ha construido una trayectoria marcada por la experimentación y la libertad creativa, cualidades que dialogan con el espíritu de esta nueva interpretación de euphoria.

Su presencia también conecta con una idea de feminidad que no responde a una única estética. En lugar de definir la sensualidad desde códigos convencionales, la campaña la plantea como una forma de expresión individual: intensa, segura y capaz de cambiar según quien la lleva.

En este contexto, euphoria signature elixir se presenta como algo más que una reinterpretación de un perfume conocido. Es una nueva lectura de su identidad, con una composición que privilegia la profundidad y una concentración que amplifica su carácter. ROSALÍA aporta una dimensión contemporánea a esta historia, reforzando el vínculo de Calvin Klein con una generación que entiende el estilo como una extensión de la personalidad.

Un diseño icónico bajo una nueva luz

El frasco conserva la silueta escultórica que convirtió a euphoria en un referente visual dentro de la perfumería de Calvin Klein. La diferencia está en su acabado: un plateado luminoso con un efecto metálico parcialmente translúcido que transforma la botella en un objeto monocromático y contemporáneo.

Inspirado en los detalles plateados del diseño original, el nuevo acabado refleja el carácter intensificado de la fragancia sin abandonar su identidad. La botella funciona como una extensión de la composición, con una estética depurada que equilibra la fuerza visual y la elegancia.

Con euphoria signature elixir parfum intense, Calvin Klein vuelve sobre un clásico para descubrir nuevas posibilidades dentro de su propio universo. La vainilla cristalizada, el pachulí y la orquídea definen una composición de contrastes, mientras ROSALÍA encarna una sensualidad contemporánea que no busca pasar inadvertida.

*IMAGEN: Carlijn Jacobs