Moda
En la nueva campaña Holiday 2026 de Ferragamo, Kris Jenner cambia por un momento su papel habitual frente a las cámaras para convertirse en la directora imaginaria de una película sobre el amor. La elección no es casual: pocas figuras contemporáneas están tan asociadas con la idea de una familia convertida en universo propio. Desde esa posición, Jenner introduce una serie de encuentros que revelan distintas formas de entender los vínculos y la intimidad.
Dirigida por Clara Cullen, fotografiada por Ilya Lipkin y estilizada por Miyako Bellizzi, la campaña recupera el lenguaje del cine para construir una narración que se siente más cercana a un álbum familiar que a una postal festiva. Las entrevistas de apariencia documental dan paso a momentos espontáneos entre hermanos, madres e hijas, parejas y amigos. No se trata de representar una familia ideal, sino de observar qué significa compartir la vida con alguien.
La propuesta conecta con una idea que atraviesa la historia de Ferragamo: el lujo adquiere otra dimensión cuando está ligado a una experiencia personal. En palabras de Jenner, «Vale la pena aferrarse a la alegría de amar». Una frase sencilla que funciona como hilo conductor de toda la campaña.
Las muchas formas de llamar familia a alguien
El elenco reúne historias que escapan de una única definición de familia. Paloma Elsesser aparece junto a su hermano, Sage, modelo y músico; The Womack Sisters aportan una conexión con el legado del soul, mientras que Bar Italia comparte protagonismo con Ch’lita, pareja de su baterista, Jezmi Fehmi. También participan la actriz y directora Joan Chen con su hija, Audrey Hui; la coach de actuación Nancy Banks con su hijo, el actor Benny Buckley; y la creativa multidisciplinaria Sofia Testino junto a su perro Syko.
Cada encuentro aporta una perspectiva distinta sobre el afecto y la pertenencia. Hay relaciones que se construyen desde la infancia, otras que evolucionan con el tiempo y algunas que nacen de una elección. En conjunto, las historias amplían la noción de familia y la alejan de una imagen convencional para acercarla a la experiencia real de quienes la forman.
Esta sensibilidad también encuentra un eco en la propia historia de la Casa. Salvatore Ferragamo construyó su proyecto desde la creatividad y el deseo de ofrecer una vida mejor a su familia. Décadas después, su esposa Wanda continuó el legado, y hoy Maximilian Davis mantiene viva esa herencia desde una perspectiva contemporánea. Para el director creativo, diseñar también implica pensar en cómo una pieza puede acompañar distintas generaciones y convertirse en algo que pasa de una persona a otra.
El lujo de conservar lo que importa
La dimensión emocional de la campaña se extiende a las piezas que aparecen en pantalla. El bolso Ferragamo Hug y el modelo Cara comparten protagonismo con zapatos de salón de satén decorados con cristales y detalles Gancini, las bailarinas Vara y sandalias doradas de tacón de aguja.
Frente a la lógica de lo inmediato, Ferragamo propone objetos que pueden acompañar momentos significativos, conservar recuerdos y adquirir un valor distinto con el paso de los años. La artesanía, en este sentido, no solo se aprecia en la calidad de los materiales o en la precisión de los acabados, sino también en la posibilidad de que una pieza permanezca en una historia personal.
La campaña culmina con todos sus protagonistas reunidos para celebrar el estreno de su película. La escena final transforma las historias individuales en una celebración colectiva y resume la intención de Ferragamo para estas fiestas: recordar que aquello que realmente merece conservarse no siempre es lo más extraordinario, sino lo que nos conecta con los demás.
*IMAGEN: Cortesía Ferragamo