Hay días en los que el mejor plan es quedarse en casa, preparar una bebida caliente, ponerse la pijama y elegir una película que no demande demasiado emocionalmente, solo queremos disfrutar. Y aunque una película cozy no necesariamente tiene que ser completamente feliz, lo que importa es que construya una atmósfera reconfortante, familiar y casi hogareña.

Paisajes otoñales, pueblos pequeños, casas acogedoras, romances que conocemos de memoria y personajes a los que queremos regresar forman parte de esa fórmula. Estas películas son como el equivalente cinematográfico de un cuento favorito antes de dormir o de ese libro gastado que hemos leído muchas veces.

Elegimos siete títulos perfectos para acompañar una tarde lluviosa o un fin de semana sin planes en casa:

Practical Magic (1998)

Pocas películas representan tan bien el cozy season como Practical Magic. Sandra Bullock y Nicole Kidman interpretan a Sally y Gillian Owens, dos hermanas pertenecientes a una familia de mujeres con poderes mágicos que viven bajo una complicada maldición: los hombres de quienes se enamoran están destinados a morir.

Aunque hay brujería, muerte y algunas escenas sobrenaturales, su verdadera magia está en la atmósfera. La enorme casa victoriana de las Owens, el pequeño pueblo costero de Massachusetts, las velas, las plantas y la relación entre las protagonistas hacen que sea una de esas películas que inevitablemente queremos volver a ver cuando llega el otoño.

Nicole Kidman y Sandra Bullock protagonizan Practical Magic. Foto: Archivo.

When Harry Met Sally (1989)

Si pudiéramos convertir la sensación “cozy” en una comedia romántica, probablemente sería When Harry Met Sally. Meg Ryan y Billy Crystal protagonizan esta historia sobre dos personas que se conocen durante un viaje a Nueva York y cuya amistad evoluciona durante años hasta convertirse en algo más.

Además de los diálogos escritos por Nora Ephron y la química entre sus protagonistas, están los elementos visuales que han convertido a la película en un clásico del género: Central Park cubierto de hojas doradas, enormes suéteres tejidos y el Nueva York de finales de los ochenta. Es ideal cuando buscamos romance sin renunciar a una buena dosis de humor.

Little Women (2019)

La versión de Little Women dirigida por Greta Gerwig encuentra calidez incluso en sus momentos más melancólicos. Saoirse Ronan, Florence Pugh, Emma Watson y Eliza Scanlen interpretan a Jo, Amy, Meg y Beth March, cuatro hermanas que intentan encontrar su propio camino mientras crecen en Massachusetts.

La historia transcurre entre dos líneas temporales y utiliza el paso de las estaciones como parte de su identidad visual. Hay casas iluminadas por velas, vestidos de época, inviernos nevados, conversaciones alrededor de la mesa y una dinámica familiar que se siente profundamente íntima. Es una película sobre crecer, amar, perder y aprender a decidir qué vida queremos construir.

The Parent Trap (1998)

El confort cinematográfico también está directamente relacionado con la nostalgia, y pocas películas de los noventa producen ese efecto como The Parent Trap. Lindsay Lohan interpreta a las gemelas Annie y Hallie, separadas después del divorcio de sus padres y criadas en países diferentes. Cuando se conocen accidentalmente en un campamento de verano, deciden intercambiar identidades para conocer al progenitor con el que nunca crecieron.

La película reúne muchos de los elementos que posteriormente se convertirían en sello de la directora Nancy Meyers: casas que quisiéramos habitar, cocinas impecables y una atención especial a los interiores. A eso se suman Londres, un viñedo en Napa Valley y una banda sonora profundamente nostálgica.

Pride and Prejudice (2005)

Hay algo particularmente reconfortante en regresar una y otra vez a una historia que conocemos perfectamente. La adaptación de Pride and Prejudice dirigida por Joe Wright convierte la novela de Jane Austen en una experiencia visual marcada por campos verdes, mansiones inglesas, interiores que se sienten habitados y días nublados.

Keira Knightley interpreta a Elizabeth Bennet y Matthew Macfadyen a Mr. Darcy, cuya relación comienza con prejuicios, orgullo y malentendidos antes de transformarse en uno de los romances más recordados del cine contemporáneo. Es la opción para una tarde en la que queremos té, cobijas y romance de época.

Foto: Archivo.

Kiki’s Delivery Service (1989)

El cine de Studio Ghibli parece creado para este tipo de tardes y Kiki’s Delivery Service, dirigida por Hayao Miyazaki, es uno de sus mejores ejemplos. Kiki es una joven bruja en entrenamiento que abandona su hogar y comienza una nueva vida en un pequeño pueblo costero, donde pone en marcha un servicio de entregas utilizando su escoba.

Su animación tranquila, las calles del pueblo, la panadería y las pequeñas rutinas cotidianas crean una sensación de calma. Pero detrás de esa apariencia sencilla también existe una historia sobre independencia, agotamiento, confianza y la búsqueda de nuestro propio lugar en el mundo.

The Holdovers (2023)

The Holdovers traslada la acción a los años setenta y sigue a Angus, un estudiante obligado a pasar las vacaciones de invierno en su internado después de que su madre cancela sus planes familiares. Allí termina formando una relación inesperada con Paul Hunham, su malhumorado profesor de clásicos, y Mary Lamb, la encargada de la cafetería que atraviesa su propio duelo.

La nieve, el enorme campus prácticamente vacío y la estética setentera proporcionan la atmósfera, pero es la relación entre estos tres personajes la que termina dando calidez a la historia. Es melancólica y divertida al mismo tiempo, recordándonos que una película reconfortante no necesita evitar los momentos difíciles para hacernos sentir mejor.