Si sientes que la negatividad y el estrés te consumen, te dejamos unas sencillas técnicas para reconfigurar tu cerebro. Podrás experimentar en tu cuerpo los resultados de pensar positivo.

Fueron escritas por Eileen Laird, autora del libro Healing Mindset: A Guide to the Mind-Body Connection for People With Autoimmune Disease y además es presentadora de podcast.

Eileen vive con artritis reumatoide y ha llegado a millones de personas contando su historia a través de su sitio web y podcast, Phoenix Helix.

Según Laird, para mantenernos vivos nuestros cerebros tienden a buscar peligros potenciales, pero eso tiene sus consecuencias, por ejemplo, puede afectar tu salud con el tiempo.

“Es realmente natural que el miedo, el dolor y la ira rodeen esa experiencia… El desafortunado efecto secundario es que puede aumentar la inflamación aún más”, dice en este episodio del podcast mindbodygreen.

Así que, si constantemente notas que tienes pensamientos negativos con frecuencia, o tienes tendencia a pensar de formas que no te sirven para nada, puedes probar estas técnicas de Laird.

 

 

Afirmaciones

Se trata de hacer afirmaciones constantes del tipo “Yo soy”. Sin embargo, aunque hay personas que se sienten aliviadas con estas declaraciones, a otras les cuestan trabajo pues les favorece a la autocrítica.

“Una técnica llamada ‘afirmaciones’ puede ser realmente poderosa para las personas que luchan con las afirmaciones”, dice Laird.

Para los casos en que este tipo de afirmaciones les resulta difícil porque aumenta la crítica interior, Eileen recomienda que en vez de decir “Soy digno”, trates de decir “¿Qué pasa si soy digno?”. Empezar a cuestionar si eres digno o no podrá engañar a tu cerebro para que se concentre en lo positivo.

 

Gratitud

Vivir en gratitud es una de las formas más sencillas de recobrar el bienestar de forma inmediata. Además, ayuda a tu cerebro de la mejor manera posible.

“Una práctica de gratitud puede ser una forma muy sencilla de reconfigurar literalmente tu cerebro”, añade Laird.

No se trata de ignorar lo que está mal o lo que nos afecta, si no que podamos ver las cosas buenas a pesar de todo.

“He tenido una práctica de gratitud durante 10 años… Es algo tan simple, solo pensar en tres cosas todas las noches antes de acostarme que fueron positivas y hermosas para mí”, dijo Laird.

Según la autora, incluso si ese día enfrentaba un brote en su enfermedad, ella podía estar agradecida a pesar del dolor.

“[La gratitud] calma el sistema nervioso, reduce la inflamación y ayuda a calmar el dolor”, aseguró.

 

Cuestiona tus pensamientos

No todo lo que piensas es verdad. La autora propone cuestionar nuestros pensamientos para dejar que los positivos salgan a flote.

“Cuestionar nuestros pensamientos es una gran parte de la conexión mente-cuerpo”, dice Laird. Cuando surge un pensamiento negativo, Laird recomienda hacerse una pregunta básica.

“La primera vez que tengo un brote, mi mente dice: ‘Ugh, esto nunca va a terminar. ¿Qué daño le está sucediendo a tu cuerpo en este momento? ¿Qué hiciste para causarlo?’ Empieza a decir muchas cosas inútiles”, aseguró.

Ella recomienda un cambio de narrativa: “Diré a mi mente: ‘¿Qué ayudó en el pasado a que las bengalas pasaran más rápido? ¿Qué me alimentó a través de ese proceso y qué lo empeoró?’

Lo más importante en este punto es interrumpir los pensamientos negativos y redirigirlos, antes de creerlos como verdad absoluta.

Por supuesto que no se trata de creer que una perspectiva positiva es la única clave para un cuerpo y menta sana pero los pensamientos negativos pueden afectar la salud de forma negativa, según estudios de Laird.

Pero básicamente todos sabemos que nuestra realidad puede cambiar en unos segundos si aprendemos a vivir a pesar de las circunstancias.

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