El rubor es, definitivamente, uno de los cosméticos que no podemos dejar de usar, pero es muy importante elegir bien el color que más le favorezca a nuestro tono de piel. Y al hacerlo, una pequeña cantidad nos da la luminosidad necesaria para conseguir que el rostro se vea más fresco y saludable. 

Para elegirlo, debemos saber que el tono de piel y, sobre todo, el subtono pueden hacer que un mismo rubor se vea completamente diferente de una persona a otra. De ahí que, el tono puede clasificarse de manera general como claro, medio, oliva u oscuro, mientras que el subtono puede ser frío, cálido o neutro. Identificar ambos elementos permite elegir colores que se integren mejor con la piel y conseguir desde un acabado muy natural hasta un maquillaje más elegante.

Tono y subtono

Antes de comprar un rubor, conviene distinguir entre el tono y el subtono. El tono hace referencia a qué tan clara u oscura es nuestra piel y puede cambiar ligeramente dependiendo de la exposición al sol o de la temporada. El subtono, en cambio, es el matiz que permanece debajo de la superficie y suele clasificarse como frío, cálido o neutro.

Los subtonos fríos tienden a presentar matices rosados, rojizos o azulados. Los cálidos suelen inclinarse hacia los amarillos, dorados o duraznos, mientras que los neutros combinan características de ambos. Esta diferencia es fundamental porque un rubor que armoniza con el subtono puede verse mucho más natural, incluso cuando se trata de un color intenso.

Modelo de Victoria Beckham Beauty usando blush
La modelo utiliza el tono Rossa de Victoria Beckham Beauty. Foto: Instagram @VictoriaBeckhamBeauty

Cómo descubrir tu subtono

Una de las maneras más sencillas de identificar el subtono consiste en observar las venas de las muñecas bajo luz natural. Si parecen verdes, es probable que el subtono sea cálido; si se ven azules o violetas, puede ser frío. Cuando resulta difícil distinguir claramente entre ambos colores, puede existir un subtono oliva.

También puedes observar cómo se ve tu piel junto a una ventana, sin filtros ni iluminación artificial. Si predominan los matices amarillos o dorados, probablemente tengas un subtono cálido. Si notas más rosa o rojo, es posible que sea frío. Los matices ligeramente verdosos o amarillentos pueden indicar una piel oliva.

Otra prueba sencilla está en las joyas. Si el dorado te favorece más que el plata, puedes tener un subtono cálido, mientras que si la plata armoniza mejor con tu piel, probablemente tengas un subtono frío. Si ambos metales te quedan igualmente bien, es posible que tengas un subtono neutro u oliva.

Si tienes la piel clara

Las pieles claras suelen beneficiarse de colores suaves que den dimensión sin crear un contraste demasiado fuerte. Los rosas delicados, los tonos nude con un toque anaranjado y los acabados oro rosado son algunas de las opciones recomendadas para este tono de piel.

El objetivo no es necesariamente utilizar un rubor extremadamente pálido, sino encontrar una intensidad que pueda construirse poco a poco. Un rosa muy suave puede aportar ese efecto de mejillas naturalmente sonrojadas, mientras que un tono durazno puede proporcionar una apariencia más cálida y luminosa.

Para un maquillaje de día, los tonos rosados y nude funcionan bien. Por la noche, puedes aumentar la intensidad aplicando varias capas finas en lugar de colocar una gran cantidad de producto de una sola vez.

Si eres morena-clara

Las pieles de tonalidad media ofrecen una gran libertad para experimentar con diferentes familias de colores. Los tonos terracota, bronce y malva consiguen armonizar con el matiz verdoso característico de este tipo de piel. Un rubor terracota da una apariencia cálida y ligeramente bronceada, mientras que un malva ofrece una alternativa más elegante.

Durante el verano, los tonos bronce y terracota pueden combinar bien con una piel ligeramente bronceada y crear ese efecto de haber pasado unas horas al sol sin usar demasiado maquillaje.

Si tienes la piel morena

Las pieles morenas van bien con una amplia variedad de tonos, pero los colores con suficiente intensidad son los más indicados. Las tonalidades berry, fucsia y otros tonos profundos dan dimensión y hacen que el rubor se convierta en uno de los protagonistas del maquillaje.

Los tonos demasiado pálidos pueden perderse, por lo que elegir colores más pigmentados permite conseguir un resultado visible sin aplicar tantas capas. Un berry, por ejemplo, da profundidad mientras que un fucsia crea un acabado más fresco y llamativo.

La intensidad no significa que el resultado tenga que verse pesado. Todo está en difuminar bien y construir el color gradualmente hasta alcanzar el efecto deseado.

Los mejores colores para subtonos cálidos

Si tu piel tiene un subtono cálido, los colores que pertenecen a la misma familia cromática suelen crear una apariencia más armoniosa. Los tonos durazno, coral y damasco son algunas de las mejores alternativas.

El durazno da frescura, mientras que el coral puede darle al rostro una apariencia más luminosa y veraniega. Los tonos con pequeños matices dorados también funcionan muy bien cuando se busca un maquillaje cálido y radiante.

Este tipo de rubores combina particularmente bien con maquillajes bronceados, sombras en tonos tierra y labios nude cálidos.

Los mejores colores para subtonos fríos

Por su parte, las pieles con subtonos fríos armonizan mejor con rubores que tengan una base rosada o azulada. Los rosas y malvas son excelentes puntos de partida porque reproducen de manera natural los matices fríos de la piel.

Un rosa suave puede crear el efecto de unas mejillas naturalmente sonrojadas, mientras que un malva tiene un acabado más elegante. Si tienes este tipo de subtono, evita los colores excesivamente anaranjados o amarillos cuando buscas un acabado natural, ya que pueden generar demasiado contraste con la piel.

la modelo prueba un rubor amour cheek en stick
Otra alternativa son los rubores en barra, como este de la marca Amour. Foto: Pinterest.

Los mejores colores para subtonos neutros

Las personas con subtonos neutros tienen una ventaja: pueden experimentar prácticamente con toda la gama de rubores. Al encontrarse entre los matices cálidos y fríos, la piel neutra puede adaptarse tanto a rosas como a duraznos, dependiendo del maquillaje y del efecto que se quiera conseguir.

Si prefieres mantener una apariencia sofisticada y discreta, los tonos nude, beige y gris topo son una excelente elección. Si quieres un maquillaje más luminoso, puedes moverte hacia los rosas o duraznos sin preocuparte demasiado por crear un contraste excesivo.

El acabado también importa

Elegir el color correcto es solo una parte de la ecuación. La fórmula del rubor también puede cambiar completamente el resultado final, por lo que debes decidir entre el polvo, la crema y el líquido.

Por su parte, el rubor en polvo es una opción versátil y fácil de controlar, especialmente para quienes tienen piel grasa. Permite añadir intensidad gradualmente y funciona muy bien cuando se busca un maquillaje más definido. El rubor en crema, por su parte, tiene una textura más emoliente y proporciona un acabado fresco y ligeramente húmedo que se funde con la piel.

Finalmente, el rubor líquido suele ofrecer un resultado más translúcido y natural, perfecto cuando se busca ese efecto de luminosidad que parece surgir desde el interior de la piel. La elección dependerá tanto del tipo de piel como del acabado que quieras conseguir.