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El ácido hialurónico tiene su fama bien sentada como uno de los ingredientes más reconocidos para la hidratación facial. Está presente en sueros, cremas, mascarillas e incluso productos de maquillaje, y es el ingrediente ganador para atraer y retener agua. Sin embargo, el ácido poliglutámico – también conocido como PGA – no se queda atrás.
Empecemos diciendo que el ácido poliglutámico no funciona como los ácidos exfoliantes, como el glicólico o el salicílico. Se trata de un humectante, es decir, un ingrediente que ayuda a atraer y conservar agua para mantener la piel más suave, flexible y con una apariencia más tersa.
Pero, entonces, ¿es uno mejor que el otro?
¿Qué es el ácido poliglutámico?
El ácido poliglutámico es un polímero soluble en agua de alto peso molecular que se produce mediante un proceso de fermentación bacteriana. Está formado por cadenas de ácido glutámico, un aminoácido que se encuentra naturalmente en el organismo. Aunque su uso en la cosmética es relativamente reciente, el ingrediente no es nuevo y fue identificado originalmente en el natto, un alimento japonés elaborado a partir de soya fermentada.
En productos de cuidado facial, su principal función es atraer y retener agua en la superficie de la piel, por lo que funciona perfectamente en personas con rostro seco, tirante o con una textura que luce apagada. Al aumentar la hidratación superficial, la piel puede verse más suave y las líneas finas relacionadas con la deshidratación pueden parecer menos marcadas.

¿Qué beneficios tiene para la piel?
La hidratación es el principal atractivo del ácido poliglutámico. Al ayudar a mantener el agua en la superficie cutánea, puede proporcionar una sensación de mayor suavidad y disminuir la sensación de tirantez. También da ese acabado fresco y ligeramente luminoso que suele asociarse con una piel bien hidratada.
Otro aspecto interesante es que forma una película flexible sobre la superficie de la piel. Esta característica ayuda a conservar la humedad y puede mejorar temporalmente la apariencia de pequeñas líneas que se hacen más visibles cuando la piel está deshidratada.
Sin embargo, es importante distinguir entre hidratar y tratar el envejecimiento de la piel. Aunque el ácido poliglutámico puede hacer que ciertas líneas se vean menos evidentes, no significa que esté reconstruyendo colágeno ni revirtiendo el proceso de envejecimiento. Su efecto principal es mejorar la hidratación y, con ello, la apariencia de la piel.
¿Y qué hace el ácido hialurónico?
El ácido hialurónico también pertenece a la categoría de los humectantes y tiene una larga trayectoria dentro de la dermatología y la cosmética. Una de sus características más importantes es que puede encontrarse en diferentes pesos moleculares, lo que permite que las formulaciones proporcionen hidratación en distintos niveles de la piel.
Esta diferencia es fundamental frente al ácido poliglutámico. Mientras que el PGA tiene una molécula grande que tiende a permanecer en la superficie, el ácido hialurónico puede formularse con diferentes tamaños moleculares. Por eso, determinadas fórmulas pueden proporcionar hidratación tanto superficial como a mayor profundidad.
Además, el ácido hialurónico cuenta actualmente con un historial clínico más amplio. Si la prioridad es elegir el ingrediente con mayor respaldo acumulado, el ácido hialurónico tiene ventaja debido a su trayectoria más extensa. Esto no significa que el PGA sea menos útil, sino que se trata de un ingrediente con una historia clínica más corta.

¿Se pueden utilizar juntos?
Sí. De hecho, la combinación puede tener sentido precisamente porque los dos ingredientes trabajan de manera complementaria. El ácido hialurónico puede aportar hidratación a diferentes niveles de acuerdo con su formulación, mientras que el ácido poliglutámico ayuda a mantener la humedad en la superficie y contribuye a una apariencia más suave y luminosa.
Por esta razón, no es extraño encontrar ambos ingredientes en un mismo suero o crema hidratante. Para una piel que tiende a deshidratarse, especialmente durante temporadas de clima frío o seco, combinar diferentes humectantes puede ser una estrategia para mejorar la sensación de hidratación sin tener que sustituir necesariamente un ingrediente por otro.
También conviene recordar que la fórmula completa importa. La concentración, el peso molecular, los demás ingredientes y las características individuales de la piel influyen en la experiencia y en los resultados. Que un producto contenga ácido poliglutámico o ácido hialurónico no garantiza por sí mismo que sea la fórmula adecuada para todas las personas.