Mariela Garriga, la actriz cubana que ha construido su carrera paso a paso fuera de Cuba – su país de origen – atraviesa hoy una etapa decisiva: el estreno de Zeta, una ambiciosa producción de acción junto a Mario Casas, mientras se prepara para encarnar a María Magdalena en el nuevo proyecto de Mel Gibson, The Resurrection of the Christ.

Pero más allá de la actuación, lo que define a Garriga es una narrativa personal marcada por la disciplina, el riesgo y una mirada profundamente femenina sobre el mundo. En entrevista exclusiva para Grazia México y Latinoamérica, esto es lo que la actriz me contó:

Una mujer en control: así es su nueva etapa en Zeta

Si algo dejó claro Mariela durante la conversación es que Zeta superó sus expectativas, y la empujó a descubrir nuevas versiones de sí misma. Lo que comenzó como un proyecto atractivo sobre espionaje y agentes secretos, pronto se transformó en un reto físico y emocional de alto nivel.

“Cuando lo estábamos haciendo pensé: ¿en qué me he metido?”, confiesa. Entrenamientos intensos, coreografías de combate y una exigencia física constante la llevaron incluso a incorporar el kickboxing como parte de su vida cotidiana.

Sin embargo, lo que realmente la conquistó fue su personaje: una mujer independiente, estratégica y sin la clásica figura masculina que la guíe. “Ella no necesita a nadie. Se formó sola, toma decisiones por sí misma y siempre está un paso adelante”, explica.

En pantalla, Garriga presenta una faceta muy diferente a ella: una mujer fría, directa y enfocada, muy distinta a su personalidad.. “Van a descubrir una Mariela más fuerte de lo que parece”, adelanta.

Su química con Mario Casas fue otro de los pilares del proyecto. La actriz lo describe como un compañero meticuloso, curioso y perfeccionista, con quien logró una conexión inmediata. “Hicimos muy buen equipo desde el primer momento. Ha sido uno de los proyectos en los que mejor me la he pasado”.

Aprender de los grandes: el impacto de Hollywood

Trabajar junto a Tom Cruise en Mission: Impossible – Dead Reckoning Part One marcó un antes y un después en su carrera. La actriz comparte la disciplina extrema que implica formar parte de una producción de esa escala.

“Es aprender 30 años de experiencia en dos o tres años”, asegura. Desde la coordinación de equipos hasta la precisión en escenas de riesgo, cada detalle exige un nivel de compromiso fuera de lo común. Pero quizá lo más valioso fue observar la actitud de Cruise: “Su humildad, su curiosidad… trabaja como si fuera alguien que está empezando”.

Ese aprendizaje se convierte en una filosofía de trabajo que ahora aplica en cada proyecto, según comentó.

María Magdalena: un reto espiritual y personal

Si Zeta representa fuerza física, su próximo papel como María Magdalena implica una inmersión mucho más profunda. Para prepararse, Garriga ha investigado exhaustivamente: libros, teorías, viajes y estudios históricos forman parte de su proceso.

Incluso viajó al sur de Francia, donde – según algunas versiones – la figura bíblica vivió sus últimos años. “Es una responsabilidad muy grande. Quiero hacerle justicia, rendirle homenaje”, afirma.

Lejos de replicar interpretaciones previas, su objetivo es construir una Magdalena propia: compleja, visionaria y adelantada a su tiempo. Una mujer que, según la actriz, ha sido históricamente incomprendida.

De Cuba al mundo: una historia de resistencia

El camino de Mariela Garriga comienza en Cuba, marcado por una infancia en la que tuvo que asumir responsabilidades desde muy joven. “Dejé de ser niña a los 13 años”, recuerda.

El arte apareció primero como una herramienta de supervivencia – a través del modelaje y el baile – y luego como un descubrimiento transformador en Italia, donde encontró la actuación casi por casualidad.

Desde entonces, su trayectoria ha estado atravesada por desafíos constantes: adaptarse a nuevas culturas, romper estereotipos y demostrar su versatilidad en industrias donde ser extranjera implica empezar siempre desde cero.

“Siempre sentía que tenía que esforzarme el doble”, admite. “Especialmente frente a los estereotipos latinos en el cine internacional, que aún persisten”.

Escribir para transformar: su voz como creadora

Además de actriz, Garriga también está desarrollando su faceta como escritora y productora, con dos guiones inspirados en hechos reales y centrados en la experiencia femenina.

Su objetivo es claro: alejarse de las representaciones superficiales y mostrar la complejidad emocional e intelectual de las mujeres. “Quiero que otras mujeres se vean reflejadas. No solo en lo que les pasa, sino en lo que sienten y piensan”.

Sin proponérselo de manera explícita, su identidad latina se filtra en cada historia, aportando características únicas a sus personajes.

Ser mujer latina en la industria del cine

Para Mariela Garriga, aunque la industria está comenzando a abrir espacios, aún queda mucho camino por recorrer.

“Se están empezando a ver más historias reales, más mujeres detrás de cámara. Pero falta mucho”, afirma con honestidad.

Su postura no es de queja, sino de acción. Cree en la constancia, en el riesgo y en la importancia de construir una carrera a largo plazo. “No rendirse”, repite como mantra.

Porque si algo define a Mariela Garriga no es solo el éxito que hoy comienza a consolidar, sino la forma en que lo ha construido: con disciplina, intuición y una convicción clara de que las historias – las suyas y las de otras mujeres – merecen ser contadas con verdad.