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Dormir bien, más que un lujo, es una necesidad para que nuestro cuerpo descanse y pueda obtener mayores beneficios para nuestra salud. El tiempo y la calidad de nuestro sueño debe ser algo que valoremos y cuidemos. Ya que puede influir en nuestro organismo mucho más de lo que imaginamos, desde nuestro estado de ánimo, los niveles de energía y la concentración, hasta nuestro bienestar general.
Existen miles de hábitos, rutinas y tips que pueden ayudar a conciliar mejor el sueño y tener un descanso reparador. Estos son algunos de los que los expertos más recomiendan para mejorar la calidad del sueño.
Crea tu propia rutina antes de dormir
Crear una rutina que sea solo para ti, basada en tus gustos, en lo que te relaja y te hace sentir en calma, es indispensable. Ya sea tomar un baño relajante antes de dormir, aromatizar el ambiente, escuchar música tranquila, hacer una meditación o incluso un baño con sales para los pies, todos estos pequeños hábitos pueden favorecer la conciliación del sueño.
Dormir con una manta con peso
Varias personas han reportado beneficios con el uso de mantas con peso. Funcionan mediante una presión uniforme sobre el cuerpo, lo que puede generar una sensación de calma y relajación, ayudando a conciliar mejor el sueño. Algunas investigaciones han encontrado beneficios, especialmente en personas con insomnio o ansiedad, aunque no funcionan igual para todo el mundo.
Lo importante es elegir una manta con un peso adecuado para ti, evitando que sea excesivamente pesada.
Luz natural por la mañana
Exponerte a la luz natural del sol por la mañana ayuda a regular tu reloj biológico. Esto favorece que tu cuerpo identifique mejor cuándo es momento de mantenerse despierto y cuándo es hora de descansar, facilitando la conciliación del sueño por la noche.
Antifaz, el aliado indispensable

Este es el básico nocturno que todos deberían usar. No es solo para sentirte sofisticada o elegante, sino que hay toda una explicación científica detrás. La oscuridad es necesaria para favorecer la producción de melatonina, la hormona que ayuda a regular el ciclo del sueño. Incluso los niveles más bajos de luz pueden influir en la calidad del descanso, ya que la exposición a la luz es uno de los principales reguladores del ritmo circadiano.
Mantén un horario fijo para dormir
Este es indispensable para que tu cuerpo pueda reconocer cuándo es hora de descansar y enviar esa señal a tu cerebro. Muchas veces puede ser difícil mantener la rutina, pero siempre que puedas procura ser constante con la hora en la que te duermes. El impacto que esto puede tener en tu organismo es impresionante.
Evita las pantallas antes de dormir
Esto es algo que todos hemos escuchado, pero en realidad puede ser mucho más perjudicial de lo que creemos. Procura que entre 30 y 60 minutos antes de acostarte e iniciar tu rutina nocturna dejes por completo las pantallas, ya sea la televisión, el iPad, la computadora o el celular.
Ejercicios de respiración
Muchos expertos recomiendan que, especialmente cuando sientas que no puedes conciliar el sueño, practiques ejercicios de respiración antes de dormir.
Una de las técnicas más populares es la 4-7-8. Consiste en inhalar durante cuatro segundos, sostener la respiración durante siete segundos y exhalar lentamente durante ocho segundos. Puedes repetirla entre cuatro y ocho veces. A muchas personas les ayuda a relajarse y a conciliar el sueño con mayor facilidad.
Esto nos dice que, más allá de agregar mil pasos a nuestra rutina nocturna, son las pequeñas acciones las que, con el tiempo, marcan una gran diferencia cuando se trata de lograr un sueño reparador. No se trata de incorporar todos estos hábitos de un día para otro, sino de adoptar poco a poco aquellos que mejor funcionen para ti.