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La tecnología para cuidar la salud ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos años. Lo que antes era exclusivo de hospitales o consultorios médicos hoy puede llevarse cómodamente en la muñeca o incluso en un dedo. Los dispositivos inteligentes cuentan pasos y muestran notificaciones, pero también son capaces de medir la frecuencia cardiaca, analizar la calidad del sueño, registrar la temperatura corporal, monitorear los niveles de estrés e incluso detectar cambios que podrían indicar el inicio de una enfermedad.
Entre los dispositivos existentes, los anillos inteligentes han comenzado a competir directamente con los tradicionales smartwatches. Mientras los relojes inteligentes llevan más de una década evolucionando y añadiendo funciones, los smart rings ofrecen mediciones más discretas, cómodas y enfocadas específicamente en la salud.
Pero, ¿es uno mejor que el otro? La respuesta depende de las necesidades de cada usuario. Ambos dispositivos ofrecen funciones muy similares, aunque existen diferencias importantes en precisión, comodidad, batería y tipo de información que recopilan.
¿Cómo funcionan estos dispositivos?
Tanto los anillos inteligentes como los smartwatches utilizan sensores ópticos, acelerómetros, giroscopios y algoritmos de inteligencia artificial para recopilar información sobre el cuerpo.
Entre las funciones más comunes se encuentran la medición continua de la frecuencia cardiaca, el monitoreo del sueño, el registro de actividad física, el cálculo del gasto energético, la medición de la saturación de oxígeno en sangre (SpO₂), la temperatura de la piel y el análisis de la recuperación física después del ejercicio.
Con todos estos datos, las aplicaciones generan informes diarios que ayudan a comprender mejor los hábitos de descanso, movimiento y bienestar general.

La gran ventaja del anillo inteligente
Los anillos inteligentes han ganado popularidad porque prácticamente pasan desapercibidos. A diferencia de un reloj, no generan molestias al dormir ni resultan incómodos durante algunas actividades físicas. Además, al colocarse en uno de los dedos, mantienen un contacto más constante con la piel, lo que puede favorecer una lectura más estable de ciertos parámetros fisiológicos, especialmente durante el descanso.
Uno de los modelos más reconocidos es el Oura Ring 4, considerado por muchos especialistas como uno de los referentes en monitoreo del sueño. Este dispositivo analiza las distintas fases del descanso, la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), la temperatura corporal y el nivel de recuperación diario. Su aplicación traduce todos esos datos en indicadores fáciles de entender, convirtiéndolo en una gran herramienta para optimizar el descanso y el bienestar.
Otro competidor importante es el Samsung Galaxy Ring, que se integra con todos los dispositivos Galaxy Health. Además de registrar el sueño y la actividad física, tiene funciones de inteligencia artificial para ofrecer recomendaciones personalizadas sobre energía, recuperación y hábitos saludables.
También destaca el Ultrahuman Ring Air, un modelo orientado al rendimiento deportivo y al seguimiento del metabolismo, ideal para la comprensión de cómo influyen la alimentación, el ejercicio y el descanso en la energía diaria.
El smartwatch sigue siendo el más completo
Aunque los anillos inteligentes son excelentes para recopilar datos de salud, los relojes inteligentes continúan ofreciendo una experiencia mucho más amplia. Además de monitorear parámetros fisiológicos, funcionan como una extensión del teléfono móvil, ya que permiten responder llamadas, leer mensajes, controlar la música, utilizar mapas, realizar pagos digitales e incluso instalar aplicaciones.
El Apple Watch Series 11 es, sin duda, uno de los referentes del mercado gracias al gran rango de mediciones de salud que ofrece. Puede realizar electrocardiogramas (ECG), detectar caídas, monitorear el ritmo cardiaco, medir la saturación de oxígeno y registrar entrenamientos con un alto nivel de detalle. Su integración con Apple Health facilita que médicos y usuarios consulten el historial de datos cuando sea necesario.
Por su parte, el Samsung Galaxy Watch Ultra ofrece funciones similares para usuarios de Android, incluyendo análisis avanzado del sueño, composición corporal mediante bioimpedancia, seguimiento deportivo y métricas cardiovasculares.
Otro modelo muy valorado por deportistas es el Garmin Fenix 8, diseñado para actividades al aire libre y entrenamiento de alto rendimiento. Además de registrar métricas de salud, incorpora mapas, GPS de alta precisión, métricas avanzadas de recuperación y una batería que supera ampliamente a la mayoría de los relojes inteligentes convencionales.

¿Cuál mide mejor el sueño?
Si el objetivo principal es comprender cómo descansas, el anillo inteligente suele llevar ventaja. Diversas comparativas independientes han mostrado que dispositivos como el Oura Ring ofrecen estimaciones muy precisas de la duración del sueño, la frecuencia cardiaca nocturna, la temperatura corporal y la variabilidad cardiaca, variables fundamentales para evaluar la recuperación del organismo.
Además, muchas personas encuentran mucho más cómodo dormir con un anillo que con un reloj de gran tamaño. No obstante, smartwatches como el Apple Watch y algunos modelos de Garmin también han mejorado considerablemente sus algoritmos de análisis del sueño y hoy ofrecen información muy detallada sobre las distintas fases del descanso.
¿Y para hacer ejercicio?
En este apartado, los relojes inteligentes mantienen una clara ventaja. El mayor tamaño de la pantalla permite visualizar métricas en tiempo real durante una caminata, una carrera o una sesión de entrenamiento.
También ofrecen GPS integrado, navegación, control de ritmo, frecuencia cardiaca en vivo y compatibilidad con numerosos deportes. Los anillos inteligentes registran actividad física y movimiento diario, pero no están diseñados para sustituir un reloj deportivo durante entrenamientos complejos o actividades de larga duración.

Duración de la batería
Uno de los mayores puntos fuertes de los smart rings es la autonomía. Modelos como el Oura Ring o el Galaxy Ring suelen ofrecer entre cinco y siete días de uso con una sola carga, dependiendo de las funciones activadas.
En cambio, muchos smartwatches requieren cargarse diariamente o cada dos días, especialmente si utilizan GPS, pantalla siempre encendida o múltiples sensores funcionando de manera continua.
¿Qué tan precisos son?
Es importante recordar que ninguno de estos dispositivos sustituye un equipo médico. Las mediciones de frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno o temperatura son estimaciones obtenidas mediante sensores ópticos y algoritmos. Aunque la precisión ha mejorado notablemente en los últimos años, siguen existiendo diferencias respecto a los instrumentos clínicos utilizados en hospitales.
Sin embargo, tanto los anillos inteligentes como los smartwatches resultan muy útiles para identificar tendencias. Más que enfocarse en un valor aislado, permiten observar cómo cambian ciertos indicadores con el tiempo y detectar posibles alteraciones que ameriten una consulta médica.