La primera colección de Pierpaolo Piccioli para Balenciaga Haute Couture Otoño Invierno 2026 2027 marca el inicio de una nueva etapa para la maison. Presentada durante la Semana de la Alta Costura de París, la colección no busca reinterpretar el legado de Cristóbal Balenciaga desde la nostalgia, sino construir un nuevo lenguaje donde la emoción, la artesanía y las personas ocupan el centro del proceso creativo. Más que una sucesión de vestidos espectaculares, el desfile propone una reflexión sobre el verdadero significado de la Alta Costura: una disciplina donde cada prenda nace del trabajo colectivo y del diálogo constante entre la técnica y la sensibilidad.

La Alta Costura comienza con las personas

Antes incluso de que la colección llegara a la pasarela, Pierpaolo Piccioli dejó claro cuál sería el verdadero protagonista de esta nueva etapa. En las publicaciones previas al desfile, el director creativo decidió mostrar los rostros de quienes trabajan diariamente en los ateliers de Balenciaga, reconociendo públicamente el talento de los artesanos que dieron vida a cada una de las piezas.

Para Piccioli, la Alta Costura no puede entenderse únicamente como un ejercicio de lujo o virtuosismo técnico. Es el resultado del tiempo, la dedicación y el compromiso de decenas de personas que transforman una idea en una obra tangible. Esa visión colectiva quedó simbolizada al final del desfile, cuando el diseñador salió acompañado por todo su equipo, recordando que detrás de cada colección existe una comunidad creativa.

Esculturas que nacen del cuerpo

Presentada en la Cité Universitaire de París, la colección encuentra inspiración en el diálogo entre la escultura y el cuerpo humano. Piccioli explicó que su intención fue reducir las formas para conseguir que materiales tradicionalmente pesados adquirieran una sorprendente sensación de ligereza.

Para desarrollar esta idea recurrió a referencias artísticas como Alberto Giacometti, Barbara Hepworth, Henry Moore, Constantin Brâncuși e Isamu Noguchi, artistas cuya obra explora la relación entre volumen, vacío y movimiento. A ellas sumó la intensidad dramática de la pintura barroca española, inspirándose en maestros como Francisco de Zurbarán, Diego Velázquez, El Greco, Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Goya.

Sin embargo, ninguna de estas referencias aparece de forma literal. Más bien funcionan como un punto de partida para desarrollar un lenguaje completamente contemporáneo, donde la teatralidad surge de las proporciones, el color y la arquitectura de las prendas.

Innovación técnica al servicio de la silueta

Uno de los aspectos más destacados de la colección es la investigación técnica desarrollada en los talleres de la maison. Cada silueta comenzó con un escaneo digital del cuerpo de la modelo, permitiendo estudiar nuevas proporciones antes de iniciar la confección manual.

La colección combina la suavidad del trabajo flou con la precisión de la sastrería tradicional. Los abrigos de cachemira, por ejemplo, fueron construidos sobre estructuras internas de piel moldeada para conservar una forma escultórica sin perder flexibilidad ni movimiento. El resultado son prendas que parecen flotar alrededor del cuerpo mientras mantienen una arquitectura impecable.

El lujo de los detalles

Como corresponde al universo de la Alta Costura, la riqueza de la colección también reside en el trabajo artesanal. Los vestidos balón, los trajes sastre y las piezas de noche incorporan elaborados bordados realizados mediante técnicas extraordinariamente complejas.

Entre los desarrollos más impresionantes destacan más de 24,000 plumas de satén estampadas aplicadas sobre organza mediante técnicas inspiradas en la joyería, alrededor de 8,000 pétalos pintados completamente a mano, corsés construidos únicamente a través de costuras invisibles y superficies cubiertas por diminutas lentejuelas que evocan escamas ligeras.

El desfile comenzó y concluyó con la modelo Anok Yai, quien cerró la presentación con un vestido blanco inspirado en un diseño creado por Cristóbal Balenciaga en 1967, año en que nació Pierpaolo Piccioli.

Con esta primera colección para Balenciaga Haute Couture, Pierpaolo Piccioli inaugura un capítulo donde la innovación técnica, la sensibilidad artística y el trabajo humano se convierten en los pilares de una visión renovada de la Alta Costura.