Celebrar veinticinco años no es solo mirar atrás, es entender cómo una idea logra mantenerse viva sin perder su esencia. Puntarena cumple un cuarto de siglo como uno de los proyectos gastronómicos más influyentes de la cocina del Pacífico mexicano, y lo hace reafirmando una filosofía que va más allá del plato: cocinar desde la emoción, el origen y la experiencia compartida.

Fundado en el año 2000 en Palmas, Ciudad de México, Puntarena nació como una extensión natural del vínculo de Federico Rigoletti con el mar. Formado como administrador, el fundador encontró en el océano un espacio de claridad y contemplación que transformó su manera de entender la vida y, eventualmente, la cocina.

Ese diálogo constante con el agua se convirtió en un lenguaje culinario reconocible: sabores directos, productos frescos y una propuesta que privilegia la honestidad sobre el artificio.

Rigoletti no solo interpretó el Pacífico, lo tradujo en códigos contemporáneos. Platillos como el pescado a la talla o la tostada de atún dejaron de ser recetas para convertirse en símbolos de una nueva manera de acercarse a la gastronomía mexicana, una que respeta la tradición sin nostalgia y abraza la evolución sin perder identidad.

Con el paso de los años, Puntarena entendió que crecer no significa dispersarse. La creación de conceptos hermanos como Primos, Sobrinos y Torinos amplió el universo del grupo sin diluir su esencia. Cada espacio mantiene un hilo conductor claro: hospitalidad genuina, celebración del producto y una atmósfera donde la mesa se convierte en punto de encuentro.

La expansión internacional marcó un nuevo capítulo. En 2018, Puntarena cruzó fronteras con su llegada a Madrid dentro de la Casa de México, consolidando un diálogo cultural que hoy se materializa en Puntarena Ticui. Este proyecto no replica, interpreta. Es una lectura madura de la cocina del Pacífico pensada para un público global, sin perder el alma mexicana que lo define.

Hoy, con siete unidades entre México y España, Puntarena se posiciona como un referente que entiende la gastronomía como experiencia total. Comer aquí es participar de una narrativa que une territorio, memoria y modernidad.

Para conmemorar este aniversario, el grupo presenta una edición limitada de 300 botellas de tequila Siete Leguas. Un gesto simbólico que resume su filosofía: honrar la tradición, valorar el tiempo y celebrar aquello que se comparte. Porque en Puntarena, como en el mar, todo comienza y termina en la conexión.

*IMAGEN: Cortesía