El minimalismo no tiene que ser aburrido. En el marco de Milano Fashion Week, Jil Sander volvió a demostrar que la sencillez también puede ser poderosa. La firma reafirma ese ADN que la define, líneas limpias, siluetas precisas, una elegancia que no necesita gritarse para saber que está ahí. Nos recuerda por qué su nombre es sinónimo de sofisticación y elegancia en todas sus formas.

 

Siluetas precisas, limpias y orgánicas. Simone Bellotti, en su segunda colección parte de la idea, menos es más, como narrativa para esta temporada de Otoño/Invierno.

Jil Sander F/W 2026-2027

Gran parte de la colección mantuvo la paleta insignia de Jil Sander. Tonos tierra, grises, negro y blanco, acompañados de acentos en verdes y azules que aportaron profundidad a los looks.

La intención de esta temporada es clara. Siluetas con estructura pero al mismo tiempo que se sientan y se vean fluidas y orgánicas. La colección deja claro que no necesita protagonismo para ser vista, su presencia es tranquila, confiada y con carácter.

La estrella de la colección es una sastrería impecable, todo lo que define a esta temporada. Abrigos con cuellos que se deslizan hacia atrás, gabardinas y blazers. Las chaquetas “banana” fueron esenciales dentro de la colección. Faldas abiertas desde la cintura, abrigos con cortes en la espalda. Pero un highlight de esta colección, es el regreso del leopard print, presente en una falda recta midi.

En el universo de Jil Sander, lo esencial es elegancia y carácter. Cada prenda es una declaración de un minimalismo reinventado, no aburrido, sino algo que no deja de ser visto y permanece. Hoy vemos un Jil Sander más sensual pero preciso y elegante.