Louis Vuitton continúa su homenaje anual al Monograma con un nuevo capítulo que va más allá de la moda para adentrarse en el territorio de la memoria personal.

Capturada por la lente de Glen Luchford y dirigida por Roman Coppola, la campaña propone una lectura íntima de los iconos de la Maison, presentados no solo como objetos de lujo, sino como compañeros de vida cargados de historias. Aquí, el Monograma deja de ser un símbolo gráfico para convertirse en un lenguaje emocional compartido entre generaciones.

Louis Vuitton reescribe el legado del Monograma
Louis Vuitton reescribe el legado del Monograma

La narrativa se construye a través de figuras globales que revelan su vínculo personal con estos bolsos legendarios. Cada aparición invita al espectador a preguntarse qué objetos acompañan su propio recorrido. ¿Qué piezas guardan recuerdos, viajes o momentos decisivos? La campaña no responde, pero abre la conversación con elegancia.

Zendaya, embajadora de la Maison, encarna el espíritu libre de la Speedy. Nacida en los años treinta como una expresión de modernidad y movimiento, esta bolsa fue pensada para una generación en constante tránsito. Su silueta flexible, el cierre de cremallera amplia y las asas distintivas dialogan hoy con el estilo dinámico de Zendaya. Desde su incorporación al canvas Monograma en 1959, la Speedy ha sido un lienzo vivo para la reinvención artística, reflejando la capacidad de Louis Vuitton para evolucionar sin perder identidad.

La historia continúa con Catherine Deneuve y la Alma, un diseño que respira elegancia parisina. Con raíces en la inspiración Art Déco de la Maison, esta bolsa presentada en 1992 equilibra estructura y feminidad. Sus asas Toron y su base curva acompañan la narrativa de una actriz cuya trayectoria se entrelaza con el refinamiento atemporal. En sus manos, la Alma se convierte en un testigo silencioso del paso del tiempo.

Liu Yifei aporta una energía distinta con la Noé, creada en 1932 para transportar botellas de champagne. Su piel flexible y cierre de cordón transforman la funcionalidad en poesía cotidiana. Ligera y resistente, esta bolsa refleja una sofisticación despreocupada que conecta con la independencia y el recorrido personal de la embajadora.

El cierre llega con Hoyeon y la Neverfull, una tote presentada en 2007 que redefine la practicidad moderna. Sus asas cosidas a mano, los cordones laterales ajustables y el forro a rayas inspirado en baúles vintage la convierten en un objeto versátil y contemporáneo. En ella conviven elegancia y libertad.

En conjunto, estas piezas trazan 130 años de historia donde legado y modernidad dialogan con naturalidad. El Monograma se reafirma como una expresión personal que se hereda, se transforma y sigue viajando hacia el futuro.

*IMAGEN: Cortesía