Louis Vuitton presenta su colección Otoño-Invierno 2022 para hombre. Una oda a los deportistas, bailarines y mimos de descanso rodeado de una orquesta de 20 piezas llamada Chineke, dirigida por Gustavo Dudamel, interpretando una partitura inspirada en conversaciones con Virgil Abloh, el director creativo de la firma que desafortunadamente falleció en noviembre del año pasado.

Virgil dejo un legado de cultura, diversidad e inclusión en cada colección de La Maison. En esta ocasión el diseñador incluyó una octología, o resumen de sus ocho espectáculos de Vuitton. Según Virgil Abloh, esta es una colección de motivos y detalles; un manifiesto de diseño; una ideología de reciclaje; un vocabulario y una serie de espectáculos.

Para abrir el show un trío de niños parkours estaban organizando acrobacias que desafían la gravedad en la parte superior de múltiples escaleras dignas de una pintura al óleo de Giorgio De Chirico.

El surrealismo brillo en cada momento. Desde los sueños arquitectónicos De Chirico hasta las imágenes elegíacas del pintor impresionista Gustave Courbet, que se utilizaron como impresiones en levitas y redingotes, cada momento del show fue único e impresionante.

En cuanto a los diseños, el show se abrió con un traje negro sobrio y seguido por un joven con un abrigo de funeraria, agarrando un ramo de flores de tela envueltas en periódico. Louis Vuitton nos mostró el verdadero arte de la sastrería fusionado con el streetwear.

También pudimos ver a los ingenuos personajes de dibujos animados infantiles que siguieron apareciendo en el clobber de alfombra roja estrella de rock: Grim Reapers enojados, magos locos, abejorros enfurecidas y Top Cat con un saco de vagabundo. Volando sobre trajes de chándal; impermeables de nylon de gran tamaño; chaquetas universitarias; o chaquetas vaqueras monograma.

Antes de que todo el evento terminará tres ángeles en mezclas de crudo, masilla y blanco aparecieron con atuendo sacerdotal con alas de encaje gigantes brotando de sus hombros. Un sentido del paraíso de la moda en la tierra, y de querubines conociendo al diseñador.

Por último, apareció el personal de estudio de Virgil, cada uno con los colores del atardecer de la invitación y el número ‘8’, para significar los ocho espectáculos que terminó organizando para Vuitton. Aplaudiendo a su diseñador difunto, lágrimas en sus ojos, abrazando a los miembros del elenco diciendo su última adiós a Virgil Abloh.

IMÁGENES: Cortesía de Louis Vuitton
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