La tradición de la Rosca de Reyes en México es una experiencia familiar que trasciende tiempos y generaciones y es un elemento central de la convivencia familiar y social de hoy, 6 de enero, que desembocará en los deliciosos tamales del 2 de febrero, Día de la Candelaria. 

En la Ciudad de México, diversas panaderías y pastelerías ofrecen variedad de esta pieza de pan emblemática, cada una con texturas, sabores y técnicas que responden tanto a la tradición como a la innovación culinaria. 

Estas son las mejores 5 roscas que pudimos encontrar en la capital de México:

Leonora Panadería ha consolidado su reputación como una de las referencias más respetadas en pan artesanal de la Ciudad de México. Su rosca de reyes tiene un enfoque dedicado a la fermentación natural, la selección de ingredientes y la textura esponjosa que muchos comensales buscamos. Este año puedes disfrutarla también acompañándola de una cerveza en Cervecería Yeccan.

Pastelería Amado, ubicada en una zona de tradición panadera, combina métodos clásicos con una sensibilidad contemporánea. La rosca de reyes de Amado se distingue por un glaseado bien dosificado y rellenos que varían desde la nata o cajeta hasta fruta o chocolate oscuro. 

En Rulce Panadería, el énfasis está en la calidad de las materias primas y en el trabajo artesanal que acompaña cada pieza. Pero este año tienen una rosca de reyes súper original – la capirosca – que integra diminutos capibaras comestibles a la composición.

La Cervecería Falling Piano, aunque es conocida principalmente por su oferta de cerveza artesanal, esta vez ofrece su propia interpretación de la rosca de reyes y, literalmente, una cerveza llamada así. En este espacio, tanto la rosca como la cerveza de temporada se integran a una experiencia gastronómica más amplia, en la que se aprecia la combinación entre panadería de calidad y comida típica de una cervecería. 

Finalmente, Ladurée introduce una aproximación internacional a la rosca de reyes. Conocida mundialmente por sus productos de pastelería fina, Ladurée ofrece una pieza que mantiene la esencia de la tradición mexicana, pero con técnicas y presentaciones inspiradas en la pastelería francesa.