Moda
La moda urbana atraviesa un momento particularmente narrativo. En 2026, vestirse no solo responde a tendencias visuales, sino a universos culturales completos que dialogan con el cine, la literatura, el arte y la identidad personal.
Entre todas las estéticas que emergen con fuerza, el llamado literary chic se posiciona como una de las más influyentes, acompañado por otras corrientes que redefinen el estilo cotidiano desde una mirada más reflexiva y emocional. ¿Te identificas con alguna de ellas?
Literary chic: vestir como si leyeras poesía

El literary chic propone una elegancia silenciosa, intelectual y ligeramente nostálgica. Siluetas relajadas, tejidos suaves, colores neutros y accesorios que parecen heredados construyen un look que evoca librerías antiguas, cafés europeos y tardes de lectura.
Blazers amplios, camisas de algodón, faldas midi y lentes de pasta forman parte de este uniforme no declarado que apuesta por la calma y la profundidad estética.
Quiet luxury urbano
Otra estética que se consolida es el quiet luxury adaptado a la ciudad. Aquí, la clave está en la calidad más que en la visibilidad. Prendas bien cortadas, paletas sobrias y ausencia de logotipos dominan el paisaje urbano. Este estilo conecta con una nueva forma de consumo consciente y con una idea de lujo discreto que se siente más que se muestra.
Soft tailoring cotidiano
El tailoring abandona la rigidez y se suaviza. Trajes fluidos, pantalones amplios y sacos desestructurados se integran a looks diarios sin perder sofisticación. Esta estética dialoga con el ritmo real de la ciudad, permitiendo movimiento y comodidad sin renunciar a una imagen pulida.
Ideal para quienes buscan equilibrio entre formalidad y expresión personal.
Retro académico renovado
Inspirada en uniformes universitarios y referencias vintage, esta corriente mezcla chalecos tejidos, mocasines, medias visibles y prendas de inspiración clásica. Lejos de verse anticuada, se actualiza con cortes modernos y combinaciones inesperadas. Es una estética que celebra el pasado desde una mirada fresca y lúdica.
La ciudad como escenario creativo
Todas estas estéticas comparten algo esencial: convierten la calle en un espacio de expresión cultural. Vestirse deja de ser automático y se transforma en una elección consciente que comunica gustos, intereses y sensibilidad. El estilo urbano de este año invita a experimentar, a construir narrativas propias y a encontrar belleza en los detalles.
En un panorama donde la moda se vuelve cada vez más personal, estas estéticas no imponen reglas estrictas, sino que proponen atmósferas. La pregunta no es cuál seguir, sino cómo interpretarlas desde tu propio lenguaje visual.
*IMAGEN: Google Images

