El príncipe Harry vuelve a hablar públicamente sobre una de las experiencias que más han marcado su vida: la muerte de su madre, la princesa Diana, cuando él tenía apenas 12 años. En Redefining Grief: Building Resilience Through Loss, una nueva clase de MasterClass, el duque de Sussex comparte reflexiones íntimas sobre el dolor, la salud mental y el largo camino que ha recorrido para aprender a vivir con una pérdida que lo acompañó durante décadas.

En conversación con la doctora Mary-Frances O’Connor, neurocientífica especializada en el duelo y psicóloga, Harry habla de los recuerdos que llegó a perder, los años en los que ocultó sus emociones y el momento en que comprendió que necesitaba ayuda. También explica cómo encontró un propósito en el servicio a los demás y por qué mantener viva la memoria de su madre sigue siendo una parte importante de su vida. 

La clase, estrenada este 8 de octubre, propone una mirada personal a un tema que el príncipe ha abordado anteriormente en sus memorias, Spare, y en otras conversaciones sobre salud mental.

Los años en los que fingió estar bien

Una de las confesiones más significativas de Harry es que, durante buena parte de su juventud y sus primeros años de adultez, respondió que estaba bien cada vez que alguien le preguntaba cómo se sentía. Aunque las personas a su alrededor sabían que había perdido a su madre, él sentía una presión adicional por demostrar que podía sobrellevar la situación.

El príncipe describe esa etapa como un periodo de entumecimiento emocional. Durante 15 o 20 años, explica, acostumbró a los demás a pensar que estaba bien, cuando en realidad había aprendido a desconectarse de sus sentimientos. La atención pública que recibió tras la muerte de Diana hizo todavía más compleja esa experiencia: mientras el mundo observaba su reacción, él no sabía cómo expresar lo que estaba viviendo.

Harry también recuerda la dificultad de procesar el duelo durante el funeral de su madre y los días posteriores. Al observar a las personas que lloraban frente al palacio de Kensington, llegó a sentirse culpable porque, según explica, algunas parecían expresar una tristeza más visible que la suya, a pesar de que muchas ni siquiera habían conocido personalmente a Diana.

El recuerdo de Diana que creyó haber perdido

Entre las revelaciones más emotivas de la clase está la dificultad que Harry experimentó para recordar la voz y la risa de su madre. Con el paso de los años, llegó a sentir que algunos recuerdos de ella se habían vuelto inaccesibles, una experiencia que describe como muy dolorosa.

Fue durante su proceso terapéutico cuando encontró una forma de acercarse nuevamente a esos recuerdos. Un terapeuta le sugirió recurrir al perfume de Diana, y el príncipe explica que el olor lo ayudó a recuperar emociones y memorias que sentía bloqueadas. La experiencia le permitió comprender que el vínculo con su madre no dependía únicamente de conservar imágenes precisas de ella, sino también de reconocer lo que seguía presente en su vida.

Harry admite que durante mucho tiempo sintió que tenía que permanecer triste para demostrar cuánto extrañaba a Diana. También experimentaba culpa ante la posibilidad de ser feliz sin ella.

La depresión que experimentó al llegar a Canadá

La clase también incluye detalles sobre una etapa menos conocida de su vida: su llegada a Canadá con Meghan Markle y su hijo Archie, entre finales de 2019 y principios de 2020, cuando la pareja buscaba tomar distancia de las presiones de la vida institucional británica.

Harry explica que, después de alejarse de aquel entorno, experimentó una caída repentina de la adrenalina a la que estaba acostumbrado. En apenas dos o tres días, comenzó a sentirse incapaz de realizar actividades cotidianas y atravesó un periodo de depresión que, según relata, duró aproximadamente dos semanas.

El príncipe describe aquella experiencia como algo nuevo para él. Durante años había vivido bajo un nivel elevado de estrés, y el cambio de circunstancias le hizo reconocer hasta qué punto su cuerpo y su estado emocional estaban condicionados por esa tensión constante.

Cómo mantiene viva la presencia de su madre

A pesar de los años transcurridos desde la muerte de Diana, Harry asegura que continúa sintiendo una conexión con ella. Durante la conversación con O’Connor, explica que en momentos difíciles busca orientación y que, en ocasiones, interpreta ciertas coincidencias o experiencias como señales que le recuerdan a su madre.

El príncipe también cuenta que suele pensar en Diana por las noches y muchas mañanas, mientras observa una fotografía enmarcada de ella. Es una forma de mantener presente su recuerdo en la vida cotidiana, más allá de los aniversarios o de los actos públicos dedicados a su memoria.

Harry considera que parte de su trabajo actual guarda una relación con las causas humanitarias que Diana defendió durante su vida. Aunque no siempre fue consciente de esa conexión, hoy reconoce que su interés por ayudar a otras personas y dar visibilidad a quienes atraviesan situaciones difíciles es una manera de continuar con parte de su legado.

La familia como parte esencial de su equilibrio

Harry también habla de cómo su vida familiar ha adquirido una importancia fundamental en su bienestar. Al referirse a Meghan y a sus hijos, Archie y Lilibet, explica que la alegría que encuentra al estar con ellos es una parte esencial de su equilibrio personal, junto con el trabajo y las causas a las que dedica su tiempo.

En ese contexto, comparte una regla que procura respetar: no pasar más de diez días lejos de su esposa y sus hijos, ya que busca mantener una relación cercana con su familia mientras continúa con sus compromisos profesionales y filantrópicos.