Conforme a lo que hemos observado en las pasarelas, este es el año de las faldas. Después de temporadas dominadas por pantalones anchos y la comodidad del athleisure, la industria de la moda ha decidido mirar esta prenda clásica y versátil.

En otoño, cuando el clima se presta para jugar con capas y texturas, las faldas se convierten en la pieza protagonista de los outfits, listas para adaptarse a cualquier estilo y ocasión. 

En telas como la seda, el satén o el tul, las faldas largas con movimiento serán las mejores acompañantes de looks elegantes con botas altas o botines de piel. Pero también habrá espacio para las faldas midi de corte estructurado e ideales para un estilo urbano. 

Asimismo, las mini faldas regresan con fuerza en tejidos otoñales como la pana, el tweed y el cuero, perfectas para acompañarse de medias y calzado de tacón.

La clave está en cómo combinarlas. Este otoño las veremos acompañadas de sweaters oversized, blazers entallados y abrigos largos que generan un contraste entre lo voluminoso y lo ajustado. 

El cinturón ancho también reaparece como aliado inseparable para marcar la cintura, mientras que las medias de colores y los calcetines visibles se convierten en ese detalle moderno. 

Más allá de una tendencia, la falda en este 2025 se convierte en un símbolo de interpretación personal. Puede ser romántica, rockera o minimalista, en todos los casos funciona como prenda para dar vuelo a tu personalidad.