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El 19 de mayo de 2018 Meghan Markle y Prince Harry se casaron, una evento que recuerda el mundo entero. Durante los preparativos, muchos rumores salieron a la luz, tales como que la exactriz había dejado a su cuñada, Kate Middleton, en lágrimas tras una discusión. Además, sabemos que la monarquía británica no estaba muy feliz con el gran día, pues siempre dudaron si Meghan era la indicada para Harry y si se integraría a la familia real. Entre las noticias que por todos lados circularon, una de ellas decía que la reina Elizabeth discutió con Markle por la tiara que eligió para caminar hacia el altar, sin embargo, Finding Freedom, el nuevo libro controversial que revela los detalles más íntimos de la vida de los Sussex, aclara que esas declaraciones eran falsas.
Se decía que la estadounidense se enamoró de una increíble tiara con esmeraldas, pero no se le permitió usarla porque nadie sabía de dónde habían venido las piedras preciosas, según reportes de The Sun. “Ella llevará la tiara que le di”, dijo la monarca de acuerdo a las fuentes. Además, sabemos que la abuela de Prince William y su hermano dudó si Meghan podría llevar ese día un velo, pues se trataba de su segundo matrimonio.
Por el contrario, la madre de Archie nunca mencionó que hubiera habido algún conflicto por el accesorio en cuestión y que se “sentía afortunada” de poder elegir la tiara de diamantes de la Reina Mary, parte de la colección privada de Elizabeth.
Finding Freedom reporta que a pesar de los encabezados en los tabloides, no hubo tal desacuerdo. Más bien, al parecer el conflicto existió entre Harry y Angela Kelly, quien viste a la reina y algunos miembros de la familia real. Lo que pasó realmente fue que el hijo menor de Lady Diana se enfureció porque Angela no parecía tener la intención de ayudar a Meghan a conseguir la tiara para su prueba de peinado antes de la boda.
Por otro lado el libro en cuestión se lanzará el 11 de agosto, explorando la relación de los duques de Sussex desde las primeras veces que salieron, cómo inició su romance y cómo fue que llegaron a la decisión de renunciar a sus títulos nobiliarios, así como su mudanza a Los Ángeles con su hijo, Archie.