Moda
El 2 de junio de 1953, a los 25 años, Isabel II tomó la corona de Reino Unido. Este sin duda ha sido uno de los momentos más importantes de su vida y después de 67 años en el trono, no podemos dejar pasar la oportunidad de revivir el impactante vestido que la acompañó ese día.
De construcción impecable, fondo blanco y delicadas aplicaciones en dorado, este fue diseñado por el reconocido diseñador británico Norman Hartnell, quien también creó su vestido de novia.
Claro está que idear el vestido perfecto para un día así de especial no debió haber sido cosa fácil. Norman tuvo que diseñar una pieza que respetara el protocolo, fuera delicada e imponente a la vez y que transmitiera el mensaje correcto para el pueblo del que estaba a punto de ser responsable. Según los reportes de un medio británico, lograr el vestido perfecto para la monarca le tomó ocho meses de trabajo de investigación y trabajo artesanal.

Esta fue la primera coronación televisada y transmitida en 44 idiomas diferentes, con la que aproximadamente 20 millones de personas presenciaron la magnífica pieza en cuestión, bordada en hilos de plata y de oro, con los emblemas del Reino Unido y la Commonwealth sobre satín de seda. Según los reportes, la abuela de William y Harry pidió estas características a Hartnell, pues debía tener coherencia con su vestido de novia.
Entre incrustaciones de perlas y cristales, el diseñador británico escondió un charm de la suerte. Sin que la reina supiera, un trébol de cuatro hojas fue posicionado del lado izquierdo de la falda, exactamente donde caía la mano de Elizabeth durante la ceremonia.
El vestido es una de las prendas favoritas de Su Majestad y la ha usado seis veces en eventos reales, incluyendo la Solemne Apertura de las Cortes Generales en 1954.

Por su lado, los elegantes zapatos hechos a la medida para la monarca británica fueron diseñados por Roger Vivier en colaboración con Delman Ltd. Estos reflejan inspiración en la Catedral de Chartres en Francia y fueron construidos en cuero dorado, con una flor de lis como el detalle protagonista en el centro —que coincidía con la Corona del estado— y rubíes cubriendo los tacones.
Según People, la reina pidió al diseñador que agregara una plataforma invisible para estar cómoda durante la larga ceremonia. Con esto, Elizabeth siguió una tradición impuesta por su madre, quien también llevó zapatillas firmadas por Vivier el día de la coronación de su esposo, El príncipe George, en 1937.
