Moda
Dolce&Gabbana presentó su colección Otoño-Invierno 2026–27 en los últimos días de la Milano Fashion Week. Y nos recuerda que su legado es más fuerte que cualquier otra cosa, a través de una colección que mira hacia atrás para reafirmar quiénes son hoy.
La identidad es y ha sido, durante cuarenta años, el centro de sus colecciones de inicio a fin. Pero especialmente esta temporada, Domenico Dolce y Stefano Gabbana regresaron a su archivo histórico para reinterpretar la esencia misma de la firma en sus primeros años. No como nostalgia, sino como reafirmación.
El ADN de la casa
Las piezas que dominaron la colección forman parte indiscutible del ADN de la casa. La sastrería, aquella que marcó los inicios de Dolce&Gabbana, volvió con fuerza. Siluetas que marcan la cintura, hombros definidos, estructura clara.
El encaje y las transparencias estuvieron presentes en la mayoría de los looks, como un acto de sensualidad que Dolce&Gabbana reafirma temporada tras temporada. Vestidos ajustados, corsetería visible, pieles y chaquetas oversized cruzadas que destacaron dentro del desfile, creando una relación constante entre masculinidad y sensualidad.
Las texturas viajaron directamente a los años 80 de la marca: satén, encaje, piezas voluminosas y materiales que construyen presencia. El color negro dominó casi todos los looks, como una declaración de elegancia absoluta y coherente con su herencia estética.
Una celebración al legado de Dolce&gabbana
Más que una pasarela, fue una declaración de identidad y una reafirmación de los códigos que han definido a la casa italiana a lo largo de décadas, artesanía, sensualidad y legado al vestir.
En primera fila, Madonna asistió como invitada principal, junto a Alberto Guerra, ambos protagonistas de la campaña del perfume Dolce&Gabbana The One.
Dolce & Gabbana presenta más que una colección de temporada, sino una muestra de que su legado sigue vivo y perdura en el tiempo. Una colección que entiende que el verdadero lujo está en saber exactamente quién eres.





