El desfile de Jacquemus en el Museo Picasso de París no fue solo una presentación de temporada, sino una declaración de principios. Simon Porte Jacquemus volvió a demostrar que su fuerza creativa reside en convertir la moda en un relato íntimo y universal al mismo tiempo. En un espacio cargado de historia y simbolismo, el diseñador francés hiló arte, memoria personal y cultura contemporánea en una experiencia que trascendió la pasarela.

Presentada fuera de los calendarios oficiales, la colección titulada Le Palmier encontró en el Museo Picasso el escenario perfecto para dialogar con la obra del artista y con la sensibilidad mediterránea que define al diseñador. Las salas del museo se transformaron en un recorrido emocional donde cada look parecía una pincelada en movimiento. Aquí, la moda no imitó al arte, conversó con él.

Jacquemus celebra arte memoria y moda parisina
Jacquemus celebra arte memoria y moda parisina

Uno de los gestos más poderosos del desfile fue situar a la abuela del diseñador, Liline Jacquemus, como figura central del front row. A sus 85 años, se convirtió en el símbolo de una herencia afectiva que atraviesa toda la colección. Su presencia recordó que la moda también se construye desde la memoria familiar, desde las mujeres que inspiran silenciosamente y desde los gestos cotidianos que marcan una vida. ¿Cuántas casas de moda se atreven a colocar el afecto en primer plano?

Las siluetas reforzaron esta narrativa. Hombros redondeados, cinturas tulipán y faldas al bies trazaron líneas suaves pero estructuradas, mientras que rayas y lunares se reinterpretaron en curvas gráficas que evocaban el lenguaje visual de Picasso. Todo se sintió pensado para el cuerpo real, con una elegancia que no busca imponerse, sino acompañar.

Jacquemus celebra arte memoria y moda parisina
Jacquemus celebra arte memoria y moda parisina

El peinado de las modelos, con coletas en forma de palmera, añadió una capa más de intimidad al relato. Un guiño directo a las hijas del diseñador y a la infancia en el sur de Francia, donde la sencillez y la poesía cotidiana se convierten en estética. La colección avanzó entre lo rural y lo sofisticado, entre lo pasado y lo futuro, sin perder coherencia.

El cierre del desfile fue un momento de precisión histórica y emocional. Un vestido inspirado en el icónico retrato de Paloma Picasso fotografiado por Helmut Newton conectó moda, arte y archivo sin caer en la nostalgia literal. Fue un homenaje elegante que confirmó la capacidad de Jacquemus para reinterpretar referencias culturales desde una mirada contemporánea.

Entre los invitados, nombres como Manu Ríos, Elton John y Anna Wintour subrayaron el alcance global de la firma. Sin embargo, el verdadero protagonismo estuvo en la historia contada. Jacquemus volvió a recordarnos que cuando la moda nace de una emoción auténtica, el espectáculo se vuelve inolvidable.

*IMAGEN: Google Images