Moda
Para Primavera-Verano 2027, Gabriela Hearst construye una propuesta donde la ropa adquiere una presencia casi escultórica. La sastrería se aleja de las formas tradicionales para explorar volúmenes limpios, pliegues marcados y estructuras que se separan sutilmente del cuerpo.
Los tejidos de tacto firme, casi como papel, permiten que las prendas conserven su forma sin perder ligereza. El resultado es una silueta que juega con las proporciones y con el espacio alrededor del cuerpo, creando una sensación de movimiento incluso en las piezas más estructuradas.
La materia como protagonista
La colección también encuentra su identidad en la riqueza de los materiales y en el trabajo artesanal aplicado sobre las superficies. Los tejidos de punto técnico conviven con intervenciones orgánicas, bordados y aplicaciones que aportan profundidad y capturan la luz.
Estos detalles evocan motivos vinculados con la naturaleza sin abandonar el lenguaje depurado de la propuesta. La artesanía aparece así como una forma de transformar la materia, añadiendo textura y dimensión a prendas cuya construcción permanece deliberadamente limpia.
Una paleta inspirada en la tierra
El color acompaña esta búsqueda de esencialidad con una gama sobria y orgánica. Blancos puros, marfiles, tonos tierra y acentos oscuros construyen una paleta que permite que los materiales, las texturas y las proporciones sean los verdaderos protagonistas.
Los vestidos midi enfatizan la caída natural de los tejidos, mientras que las prendas más ajustadas encuentran su contrapunto en estructuras holgadas. El contraste entre ambos extremos genera una colección equilibrada, donde la fluidez y la arquitectura conviven sin necesidad de exceso.
En Gabriela Hearst, la Primavera-Verano 2027 encuentra su fuerza precisamente en esa tensión: prendas que parecen sencillas a primera vista, pero revelan una construcción precisa, una materia cuidadosamente elegida y una relación constante entre el cuerpo y el espacio que lo rodea.
*IMAGEN: Filippo Fior