Moda
Demna Gvasalia guardó los Triple S y las knife boots y presentó una colección alejada a su emblemático streetwear. Esto es Balenciaga hoy.
Balenciaga no es una firma fácil de entender ahora. Fanáticos del maestro Cristóbal Balenciaga han condenado el rumbo creativo de la maison desde que Demna Gvasalia llegó a darle su propio giro. Solo en dos ocasiones, esta incluida, ha hecho alusión, casi literal, al fundador de la firma. La primera vez fue cuando esos voluminosos vestidos, una copia del balloon dress hecho por el couturier, tomaron la pasarela en colores fosforescentes —quizá entendido como un rechazo a la elegancia de aquellos tiempos—. La segunda fue ahora con abrigos que hacían alusión al cocoon coat y vestidos al baby doll dress.
Gvasalia es de esos creativos basados en los momentos ordinarios de la vida. Y es que como alguna vez dijo Suzy Menkes, para entender el Balenciaga de Demna, hay que comprender su colectivo Vetements. Y sí, uno no existe sin el otro —para muchos una desgracia, para otros es verdaderamente estético; la realidad es que no hay medias tintas—. Esta ocasión, dejó de lado las knife boots y los Triple S (¡finalmente!) y se enfocó en una mujer parisina que se viste para el día a día.
Las prendas son muy casuales y nada pretensiosas. Abrigos largos y en cortés que le atribuyen a todas las figuras. Colores para fin de semana pero también para la fiesta de un jueves por la noche. Según el diseñador y sus show notes, esta colección reivindica lo que es la firma y agrega nuevos códigos. Dicho esto, el evening wear aplaca al streetwear que estábamos acostumbrados a ver de la maison y lo guarda, literalmente en bolsas de compras, para sobrevivir a la metamorfosis de estilos que está vibrando.
En vista de un nuevo horizonte, son estos creativos como Gvsalia los que deberían comenzar a reivindicarse de acuerdo a los tiempos. Sí, la atención al detalle fue sublime, pero luego de manifestar el regreso de la elegancia Demna tendrá que reconsiderar Balenciaga.