Moda
La moda nunca habla únicamente de ropa. También decide qué partes del cuerpo ocupan el centro de la conversación. Hubo décadas dominadas por la cintura de avispa, otras por las piernas, los hombros o el abdomen. Ahora, las colecciones de otoño/invierno 2026-2027 dejan claro que la atención se desplaza hacia otro lugar: la cadera.
Lejos de tratarse de una tendencia pasajera, este regreso responde a un cambio en la manera de entender la silueta femenina. Volúmenes estratégicos, cortes peplum, cinturas vascas y estructuras escultóricas transforman la cadera en el nuevo punto focal del diseño contemporáneo, recuperando referencias históricas mientras proponen una lectura completamente actual.
La cadera vuelve a dominar las pasarelas

Durante las últimas temporadas, firmas como Alaïa, Dior, Chanel, Erdem, Saint Laurent, Stella McCartney y Junya Watanabe han construido siluetas donde la cadera adquiere un protagonismo absoluto. Algunas recurren a pliegues y drapeados para crear volumen; otras reinterpretan corsés, crinolinas y estructuras propias del siglo XVIII o la época victoriana.
El resultado no busca estilizar el cuerpo siguiendo un único ideal de belleza, sino modificar la percepción de la silueta mediante la construcción de volumen. La cadera deja de ser un elemento que se disimula para convertirse en el eje visual de cada look.
Esta estética también refleja el regreso del romanticismo a la moda. En un momento en que vuelven los encajes, los volantes, las mangas dramáticas y las proporciones teatrales, la inspiración histórica recupera fuerza y convierte el cuerpo en un lienzo donde conviven pasado y presente.
Más allá de la estética: una declaración sobre el cuerpo

Históricamente, la cadera ha estado asociada con la feminidad, la sensualidad y la fertilidad. Sin embargo, las propuestas actuales parecen alejarse de esa lectura exclusivamente biológica para reivindicar una nueva narrativa: la del cuerpo como territorio de autonomía.
Los volúmenes exagerados funcionan casi como una armadura. Amplían el espacio personal, modifican la silueta y desafían la idea de que el cuerpo femenino debe responder a determinadas proporciones para resultar atractivo. Más que enfatizar una figura normativa, estas prendas celebran la diversidad de formas y convierten la anatomía en una herramienta de expresión.
En este sentido, la tendencia también dialoga con el contexto cultural actual. En una época donde el cuerpo femenino continúa siendo objeto de debate político y social, destacar la cadera adquiere un significado que trasciende la moda: puede entenderse como una afirmación de identidad, libertad y autodeterminación.
La gran diferencia con los años 2000

Aunque la cadera ya fue protagonista durante la era de los pantalones de tiro bajo, el mensaje ha cambiado por completo. A principios de los 2000, esa tendencia estaba ligada a un ideal de extrema delgadez y a estándares corporales muy restrictivos.
Hoy ocurre lo contrario. La moda no propone reducir ni ocultar esta parte del cuerpo, sino enfatizarla mediante la construcción de nuevas proporciones. El volumen ya no depende de la anatomía, sino del diseño. Las prendas crean la silueta y permiten que cualquier persona interprete la tendencia desde su propio estilo.