Moda
¿Quién dijo que volver a la oficina significa volver al mismo uniforme de siempre? Después de varias temporadas en las que la comodidad transformó nuestra manera de vestir, el regreso a la rutina propone una nueva relación con la ropa de trabajo. El Corporate Core toma los códigos clásicos del vestuario ejecutivo y los lleva hacia un terreno mucho más contemporáneo.
Blazers estructurados, camisas impecables, pantalones de sastrería y faldas midi siguen formando parte de la ecuación, pero ya no aparecen necesariamente juntos ni bajo una estética excesivamente formal. La clave está en mezclarlos con piezas más relajadas, jugar con las proporciones y permitir que la personalidad tenga tanto peso como el código de vestimenta.
El resultado se encuentra en ese punto medio entre lo profesional y lo cotidiano: prendas que podrían formar parte de una reunión importante, pero que también funcionan perfectamente después de las seis de la tarde.
La nueva sastrería es menos rígida

El Corporate Core no busca recuperar literalmente el vestuario corporativo de otras décadas. Su actualización está precisamente en quitarle solemnidad. El blazer puede aparecer oversized, los pantalones adquieren mayor amplitud y las camisas dejan de estar necesariamente perfectamente abotonadas.
La mezcla de códigos se vuelve fundamental. Una americana clásica puede llevarse con jeans, una camisa masculina con una falda fluida o un pantalón de vestir con una camiseta básica. Incluso las prendas tradicionalmente asociadas con el mundo corporativo adquieren una nueva personalidad cuando se combinan con zapatillas minimalistas, bailarinas o accesorios menos convencionales.
Los accesorios también ayudan a construir esta nueva versión de la estética. Un bolso estructurado y unos zapatos clásicos pueden mantener el look sofisticado, mientras que unas gafas llamativas, joyería discreta o un bolso de líneas suaves pueden hacerlo sentir más personal.
El uniforme que ya no parece uniforme

Parte del atractivo del Corporate Core está en su versatilidad. No se trata de tener un armario lleno de ropa de oficina, sino de aprender a combinar las piezas que ya existen de una manera diferente.
Un traje puede dividirse en varias propuestas, una camisa blanca puede funcionar tanto con pantalones amplios como con denim y un blazer puede convertirse en la pieza que transforma un look completamente casual. La intención es construir un guardarropa que acompañe distintos momentos del día, no uno que quede reservado exclusivamente para el escritorio.
El Corporate Core no recupera el uniforme corporativo, lo libera. Para el otoño 2026, vestir para trabajar significa encontrar el equilibrio entre estructura y comodidad, entre códigos profesionales y estilo personal.