La supermodelo llegó a México para celebrar la colección Aqua Terra de Omega y reafirmar una relación de casi 30 años que ha trascendido la moda para convertirse en una alegoría viva del tiempo y GRAZIA tuvo un momento en exclusiva para conocer mas sobre lo que está viviendo ahora mismo la top model.

Una relación que desafía el tiempo

En 1995, Omega eligió a Cindy Crawford como su primera embajadora femenina. Lo que inició como una campaña puntual para el icónico Constellation se transformó en una relación que, tres décadas después, sigue intacta.

“Nunca se empieza pensando en algo tan largo. Firmamos por tres años y seguimos renovando porque funciona. Nuestros valores se alinean: la calidad, la herencia, la elegancia. Y además me encanta viajar con Omega, literalmente he estado en todo el mundo con ellos”, confesó Cindy en su visita a México.

Desde entonces, la supermodelo no solo ha prestado su imagen, sino que ha intervenido en el diseño de piezas, como el legendario Constellation en oro rosado que guarda como un tesoro personal. “Es frágil y no lo uso mucho, pero es especial porque soy la única que tiene ese modelo en oro”, compartió.

El tiempo como valor

En su conversación con medios en la Ciudad de México, Crawford insistió en que el tiempo es el verdadero lujo.

“El tiempo es lo más valioso que tenemos. En qué eliges gastarlo dice lo que valoras. Si lo pasas en el gimnasio, valoras tu cuerpo; si lo gastas en Instagram, valoras eso. Para mí, el tiempo es presencia y valor”, reflexionó.

Su manera de concebir el presente como prioridad resuena también en su vida personal. “Si no es ahora, no estás viviendo bien. Me encantó ser una joven modelo en Nueva York, me encantó ser madre con hijos pequeños, y ahora disfruto tener hijos adultos. Pero el mejor momento siempre es el presente”.

La modelo recordó los momentos más emblemáticos de su carrera: “El desfile de Versace con George Michael y el comercial de Pepsi en el Super Bowl son instantes que se congelaron en el tiempo”. Hoy, sin embargo, observa la moda con otros ojos.

“Cuando empecé, la moda era menos democrática. En los 80 y 90 se convirtió en un verdadero negocio. Ahora todo es global y las redes sociales han cambiado la manera en que consumimos imágenes: ya no se busca la foto perfecta, sino lo auténtico, el detrás de cámaras”.

Ese mismo espíritu de autenticidad es el que defiende en su línea de belleza Meaningful Beauty: “La belleza importa porque da confianza. Para mí, hoy significa mostrarme como soy, sin miedo a mi edad. No se trata de luchar contra el tiempo, sino de abrazarlo con la mejor actitud”.

El legado y la mirada hacia el futuro

Más allá de su papel como ícono, Cindy mantiene los pies en la tierra. “Espero que mis hijos piensen que soy una buena madre y que mi madre crea que soy una buena hija. Lo único que me importa es cómo trato a las personas”, confesó. Esa visión también la ha llevado a involucrarse en proyectos filantrópicos junto a Omega, como cuando viajó a Perú para apoyar iniciativas de salud visual. “No era solo llegar con un equipo y hacer cirugías, era entrenar a los médicos locales y dejarles herramientas para el futuro. Fue muy significativo, y más porque llevé conmigo a Kaya, que en ese momento tenía doce años”.

En su visita a México, además de presentar la colección Aqua Terra, Cindy recorrió espacios emblemáticos como la Casa Luis Barragán y el Museo Frida Kahlo, confirmando que su relación con Omega siempre va más allá de un contrato. “Es divertido, fácil, y después de tanto tiempo se siente natural. Disfruto cada experiencia con ellos”, dijo con una sonrisa.

El reloj como metáfora

La colección Aqua Terra que presentó en México se inspira en la dualidad: la fuerza del océano y la serenidad de la tierra, un recordatorio de que el tiempo es tan fluido como eterno. Cindy lo expresó con sencillez:

“Las mejores piezas de tiempo son aquellas que son clásicas, que podías llevar hace diez años y podrás llevar dentro de diez. Esa es la verdadera atemporalidad”.

Entre risas, también confesó el “complicado” que le gustaría ver algún día en un reloj: “Un recordatorio que te diga: ‘tienes que salir de aquí en diez minutos’, para no estar revisando el teléfono todo el tiempo. Aunque, claro, lo mejor sería poder teletransportarme. Para eso necesitaré hablar con Elon Musk”.

Un ícono que trasciende

Cindy Crawford no solo ha acompañado a Omega en su historia moderna: ha sido pieza clave para acercar el universo de la alta relojería a las mujeres y a una nueva generación de consumidores. Su presencia en México no fue solo un evento de moda o lujo, sino una celebración del tiempo como metáfora de vida.

“Creo que no tengo planes de retirarme de Omega. Si algún día lo hago, será con gratitud. Pero hoy sigo disfrutando cada minuto”, concluyó.