Moda
La bufanda vuelve a ocupar un lugar protagonista este otoño, pero no precisamente de la manera en la que estamos acostumbrados a llevarla. Para la temporada otoño-invierno 2026-2027, el accesorio abandona el tradicional nudo alrededor del cuello para convertirse en una especie de echarpe que enmarca los hombros y cae por la espalda. Es un gesto sencillo, pero capaz de transformar por completo un estilismo.
La propuesta forma parte de una temporada que apuesta por recuperar accesorios clásicos desde una perspectiva más expresiva. Las bufandas aparecen en diferentes materiales, desde tejidos cálidos hasta versiones de pelo y propuestas estampadas, y se convierten en una herramienta de estilismo además de cumplir su función práctica.
El nuevo lugar de la bufanda está en los hombros

La fórmula es sencilla. En lugar de envolver la bufanda varias veces alrededor del cuello, se coloca una parte sobre la nuca y se dejan caer los extremos hacia la espalda. Un broche puede ayudar a mantenerla en su sitio y, al mismo tiempo, aportar un detalle decorativo.
Ralph Lauren llevó esta propuesta a la pasarela colocando las bufandas alrededor del cuello y sujetándolas con broches, creando una silueta que recuerda al clásico echarpe. Después, otras firmas como Lafayette, Anteprima, Boss y Palomo Spain exploraron distintas versiones del gesto, confirmando que los hombros serán una de las zonas protagonistas del estilismo esta temporada.
La clave está precisamente en no complicarlo demasiado. Una bufanda larga, colocada estratégicamente, puede ser suficiente para darle una nueva dimensión a un abrigo, una americana o incluso un vestido.
De la lana al pelo: todo vale

El material cambia completamente el efecto. Una bufanda de lana aporta una estética más relajada y cotidiana, mientras que las versiones de seda consiguen un resultado mucho más pulido. Las propuestas con flecos, por su parte, añaden movimiento y una dosis de dramatismo que funciona especialmente bien sobre prendas minimalistas.
El regreso de las bufandas como accesorio protagonista también está relacionado con una tendencia más amplia hacia piezas capaces de transformar un look sin necesidad de cambiarlo por completo. Esta temporada, las bufandas de flecos, las versiones estampadas y los diseños de seda aparecen entre los accesorios destacados, llevados incluso como estolas o cinturones.
Para otoño, los tonos chocolate, gris, negro, crema y berenjena funcionan especialmente bien, aunque una bufanda estampada puede convertirse en el elemento que rompa un estilismo de colores neutros.
El truco para llevarla sin que parezca demasiado clásica

La forma más contemporánea de llevar el echarpe consiste en contrastarlo con prendas de estética más urbana. Una bufanda de textura rica sobre una chamarra de piel, un abrigo estructurado o una americana de hombros marcados crea una mezcla mucho más actual que llevarla con un conjunto completamente clásico.
También puede utilizarse para enfatizar la silueta. Al dejar los extremos caer por detrás, la bufanda crea líneas verticales que acompañan el movimiento del cuerpo y aportan una sensación de fluidez al look.
Para un estilismo más sofisticado, basta con combinarla con pantalones de sastrería y zapatos de punta. Para el día a día, funciona igual de bien sobre jeans y un suéter de punto. Y si el objetivo es llevar la tendencia hasta su versión más editorial, una bufanda de pelo sobre un vestido o un abrigo minimalista puede convertirse en el gesto definitivo.
Esta temporada, la bufanda deja de ser simplemente una prenda para protegerse del frío y se convierte en una cuestión de actitud. La diferencia está en cómo se coloca: sobre los hombros, hacia la espalda y con ese aire despreocupadamente elegante que hace que un accesorio cotidiano parezca completamente nuevo.