Moda
Los broches, piezas de joyería que han estado ligados tradicionalmente a la realeza, a lo clásico y a los estilos de décadas pasadas, experimentan un regreso exitoso en 2026 como accesorio central de nuestros outfits.
Este regreso se debe al reciente interés por piezas con historia y significado, capaces de aportar identidad y personalización a cualquier atuendo moderno. El broche ha pasado de los cajones de joyería de nuestras abuelas, a protagonizar looks del street style con profundidad cultural e histórica.

Una tendencia visible en nuevas colecciones
Durante las temporadas de moda recientes, diseñadores como Carolina Herrera y Tory Burch han incluido broches de gran tamaño en sus propuestas, utilizándolos para – literalmente – cerrar con broche de oro atuendos con abrigos, blazers y prendas de punto con volumen. Así, el broche no solo es un complemento secundario, sino un elemento capaz de robarse el protagonismo del outfit completo.

De la joya familiar
Históricamente, los broches fueron objetos funcionales que fijaban prendas sin botones. Con el paso del tiempo, evolucionaron hacia piezas ornamentales que podían simbolizar estatus, pertenencia o incluso un vínculo afectivo, como aquellos heredados de generaciones anteriores. En 2026 esta herencia es una tendencia que invita desempolvar los broches de nuestras madres y abuelas, portándolos con orgullo y combinándolo con estilos que los hagan resaltar.

Formas diversas de llevar un broche
El uso del broche en 2026 se aleja de colocarlo exclusivamente en la solapa de un abrigo o blazer. Hoy las piezas se posicionan en lugares inusuales como hombros, sombreros, cinturones o incluso bolsos, para aportar un punto focal inesperado. Esta expansión en las formas de colocación permite que el broche funcione tanto como detalle sutil en un conjunto más serio, como pieza predominante en atuendos que reflejen nuestra personalidad.

Lujo reinterpretado
Otra dimensión de la tendencia es su accesibilidad: mientras que piezas icónicas de broches de alta joyería siguen teniendo lugar en eventos de alta moda, versiones más asequibles permiten que un público más amplio adopte esta joya. Esta dualidad convierte al broche en una pieza de lujo discreto y lleno de estilo.
