En la propuesta de Balenciaga para Primavera-Verano 2027, la fragilidad no significa necesariamente suavidad. Una camisa blanca puede convertirse en una silueta arquitectónica cuando la cintura se ajusta hasta transformarla, mientras que el encaje, las plumas y las transparencias adquieren una presencia inesperadamente contundente.

La colección construye su lenguaje a partir de contrastes: prendas que se ciñen al cuerpo frente a capas que caen libremente, superficies delicadas frente a texturas voluminosas y una paleta de blancos y marfiles interrumpida por accesorios y calzado de carácter mucho más fuerte.

Cuando la camisa se convierte en arquitectura

Modelo desfilando con una camisa blanca de manga larga con hombreras marcadas, peplum estructurado en la cintura y pantalones blancos rectos, complementada con un collar largo dorado y sandalias oscuras
Las siluetas arquitectónicas y los volúmenes hiperdefinidos redefinen la sastrería clásica sobre la pasarela, Foto: Umberto Fratini.

Una de las siluetas más interesantes parte de una pieza tan cotidiana como una camisa blanca de botones. Aquí, la prenda se ajusta fuertemente a la cintura mediante un corsé integrado que termina en un vuelo peplum marcado.

La construcción transforma por completo la proporción tradicional de la camisa y convierte la cintura en el centro de la silueta. En contraste, una capa de gran longitud cae de manera relajada sobre el cuerpo y se combina con pantalones blancos, creando una imagen donde la estructura y el movimiento conviven.

Encaje, transparencias y plumas

Modelo luciendo una blusa blanca sin mangas con intrincados bordados florales transparentes y un borde inferior de plumas, combinada con pantalones blancos rectos, sandalias y un bolso de mano suave.
Las texturas artesanales, las transparencias y los detalles de plumas imprimen una delicadeza sofisticada en la colección, Foto: Umberto Fratini.

La ligereza aparece a través de una selección de texturas que privilegian el trabajo artesanal y el movimiento. Bordados florales calados, encajes finos y aplicaciones de plumas aparecen en diferentes piezas, construyendo una feminidad que no depende de siluetas convencionales.

Un top sin mangas de encaje botánico termina en un borde de plumas, mientras que un poncho o vestido transparente de tul bordado lleva esta idea todavía más lejos. Su transparencia permite que la prenda se perciba casi como una segunda piel, mientras un voluminoso remate de plumas transforma el movimiento en parte de la silueta.

El movimiento como protagonista

Modelo portando una capa blanca larga y fluida con una abertura frontal, pantalones blancos con un cinturón decorado con motivos florales, gafas de sol envolventes y un collar delicado.
La majestuosidad de las capas amplias aporta un movimiento dramático y etéreo al desfile, Foto: Umberto Fratini.

Los flecos llevan esta exploración de las texturas hacia una dimensión más dinámica. Un top de escote asimétrico y caída relajada está construido a partir de hileras de flecos o madroños blancos agrupados que se mueven con cada paso.

Combinado con pantalones de caída recta, el efecto es menos estático que el de una prenda tradicionalmente estructurada. El cuerpo se convierte en el punto de partida y el movimiento termina de construir la forma.

Entre la delicadeza y la fuerza

Modelo portando un vestido corto translúcido en tono marfil con detalles bordados sutiles y un bajo voluminoso de plumas, combinado con botas altas negras con cordones.
El contraste entre la ligereza etérea del vestido y el calzado de inspiración urbana consolida el característico estilo disruptivo de la casa, Foto: Umberto Fratini.

Los accesorios mantienen la propuesta dentro de una gama de tonos claros. Bolsos de mano en cuero suave, algunos con formas anudadas, conviven con estructuras geométricas caladas en beige, aportando textura sin romper la continuidad cromática.

El calzado, sin embargo, introduce una ruptura. Las sandalias planas de tiras delgadas contrastan con botas militares negras de cuero y cordones, creando uno de esos encuentros inesperados que permiten que una colección aparentemente delicada adquiera una actitud mucho más contundente.

En Balenciaga, el blanco, el encaje, las plumas y las transparencias dejan de pertenecer únicamente al territorio de lo romántico. Al encontrarse con corsés, volúmenes arquitectónicos y botas militares, se convierten en herramientas para construir una feminidad más compleja, donde la delicadeza también puede ocupar espacio.