En los últimos días de Paris Fashion Week, la casa británica Alexander McQueen presentó una propuesta infinita del legado de la Maison con con toques contemporáneos para su colección Fall/Winter 2026-2027. Bajo la dirección creativa de Seán McGirr, el desfile muestra como inspiración la herencia histórica del reconocido diseñador Alexander McQueen.

El centro de la colección, fue la tensión que existe entre lo que mostramos al mundo y lo que realmente cargamos y vivimos en el interior. Esta inspiración no solo estuvo reflejada en la estética de los looks, sino también en la narrativa para la temporada otoño/invierno de la Maison.

El romance y la obscuridad para Alexander McQueen

Esta temporada, el romanticismo estuvo de vuelta, en colecciones de varias firmas reconocidas durante estas semanas de la moda.

Alguien que siempre ha tenido este código definido, es McQUeen, ya que por varios años este ha sido un código central de narrativa y lo estético. Y para esta temporada, la firma reinterpreta esos códigos hacia una versión más contemporánea y actualizada.

McQueen Fall/Winter 2026-2027

Entre los looks más destacados, se encuentra un vestido blanco con gorro, intervenido con bordados de flores y pedrería, era corto por el frente y una cola larga detrás. También protagonizaron vestidos de encaje blanco, algunos con botados de plumas, siluetas estructuradas y varias piezas de corsetería.

No solo en Milan Fashion Week, también en Paris protagonizó la sastrería. Una sastrería reintentada, no siluetas y cortes clásicos que estamos acostumbrados a ver, esta temporada protagonizó una nueva versión de la sastrería más contemporánea y algo distintiva. McQueen los lleva a través de siluetas definidas y estructuradas, especialmente en los hombros, y también en muchos materiales.

Otra estrella de la colección fueron los cuellos góticos y mangas que acompañaban a los looks de sastrería.

La paleta de color posicionó al negro como color dominante de la colección, acompañado de acentos claros como el blanco. También se sumaron, rojo profundo, burgundy y gris. En cuanto a los materiales, el encaje floral y las transparencias siguieron la línea del romanticismo de McQueen. El cuero apareció en chaquetas, pantalones y abrigos, contrastando con jacquards, tules y bordados artesanales especialmente flores.

La colección reafirma la esencia de Alexander McQueen. Una colección que mezcla fuerza y espíritu. Especialmente, en esta el romanticismo oscuro de la firma, se reinterpreta con una mirada contemporánea para su legado, recordándonos que la moda también tiene una narrativa actual.