El centenario que marca a la maison florentina Gucci ha dado inicio a las celebraciones y a su nueva colección a través de un mágico fashion film, Aria. Un homenaje por parte de Alessandro Michele hacia Balenciaga, trae como idea un festejo lleno de naturaleza, misticismo, naturaleza, aire fresco y una visión por parte de la marca para volver a reconectar con nosotros mismos a través del tiempo y los cambios que ineludiblemente vivimos y experimentamos cada año, cada día, cada minuto y cada segundo de nuestras vidas.

Alessandro Michele, anfitrión de esta gran celebración, nos hace recordar y reconocer el gran camino que ha recorrido la casa florentina, donde, a través de sus diseños nos llena de la historia mítica que ha construido, valores, tesoros y un legado que perdurará por siempre gracias al fundador Guccio Gucci en Florencia, Italia, 1921.

“Celebrar este cumpleaños significa rendir homenaje al vientre de la madre, pero también a convertirse en otro. El legado, pero también la posibilidad de su ocurrencia tardía. El pasado, en efecto, no es un transporte inmóvil y una repetición de lo inmutable: más bien implica necesariamente la idea de movimiento. No es un dato, es un movimiento: es el movimiento de variación del legado lo que conlleva a procesos de transformación ”(M. Centanni).”, palabras de Alessandro Michele.

Michele, mediante una carta donde celebra los 100 años de Gucci, expresa lo que la firma significa para él y cómo es que se ha convertido en su “laboratorio de piratería”, un proceso que ha pasado por cambios y ha trascendido gracias a la inspiración y legado que le fue obsequiado por su gran trabajo e ingenio hace 5 años. 

Aria nace por medio de una colaboración entre Michele y Demma Gvasalia, director creativo de Balenciaga. Aria no solo cuenta una historia del pasado, sino que cada pieza, logo y estilo aluden a los destellos de una tensión sexual que Tom Ford marcó con triunfo cuando fue director creativo de Gucci. Así lo transmite la mente maestra de la marca.

Dentro del fashion film, se aprecia una época de los 70 y el bondage siendo diseños fantásticos que han dado lugar a piezas únicas con la influencia de Balenciaga en cada uno de ellos.

“Es un nacimiento que honramos en su movimiento oscilatorio: “inhalar, que es dejar que el mundo entre dentro de nosotros, y exhalar, que es proyectarnos en el mundo que somos” (E. Coccia). 

IMÁGENES: Cortesía Gucci

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