Moda
Hace muchos, muchos años vivía en el reino de Siam un rey bueno, guapo y joven que había quedado viudo. En pocas palabras un partidazo, porque olvidé mencionar que también era rico. El monarca se quedó con varios hijos por lo que necesitaba alguien que lo apoyara a criarlos, educarlos y que también los quisiera. Esta historia fue la inspiración de una película titulada El rey y yo, y uno de los romances más sonados de la década de los cincuenta. Así que en este mes amoroso se me antojó traer para ustedes un recuerdo de aquel amor y contarles el mío por Frattina que acaba de cumplir años.
El rey Mongut de Siam contrató a una institutriz de la que se fue enamorando poco a poco por más plebeya que era. Y ya sabes lo que sigue porque habrás visto la peli en alguna de las muchas versiones que se han hecho desde 1956 a la fecha. Mi historia de amor con Frattina no es tan antigua, pero sí muy “conmovedora”, quiero compartirla contigo y seguro me vas a entender.
En aquellos tiempos yo, una fan consagrada de las compras, me entero de la existencia de Frattina, la primera boutique multimarca de la que se tenía noticia aquí en la Ciudad de México ubicada en una pequeña esquina en Polanco. Estaba recién casada y no trabajaba, por lo que el “gasto” que me daba mi esposo tenía como propósito comprar las cosas que hacen falta en una casa, que son bastantes. Entonces, si la situación es esa ¿para qué te vas a meter a una tienda sabiendo que eres peligrosa con las compras, y que tu presupuesto, como el de cualquier pareja que está empezando, es reducido? Echar mano de una tarjeta de crédito no era opción; mi mamá ya había advertido a mi esposo a ese respecto, o sea que por ahí nada. Después de todos esos discernimientos pudo más mi curiosidad y el “compromiso” de estar al día en estas cuestiones, y me lancé. Fue un flechazo instantáneo entre Frattina y yo.
Ya adentro del establecimiento y disfrutando el momento, eché un vistazo general, prácticamente nada de lo que veía estaba a mi alcance, pero como soy perseverante en el tema seguí inspeccionando hasta que di con unos jeans Jordache —igual ya ni la marca existe— que estaban de moda. Me los probé y según yo me veía “buenísima”. “Tienen que ser míos”, pensé. No siempre encuentras unos jeans que te queden bien. A lo que me dije: “mañana, a como dé lugar, vengo por mis jeans. Fiel a mis creencias de nunca dejar ir unos jeans perfectos, los aparté y volví al día siguiente con el dinero del gasto de mi casa y lo “invertí” en esos Jordache que me atraparon desde el mismísimo instante en que me los probé y que me dieron tantas alegrías.
También le tengo cariño a Frattina porque ahí le hice mi primera entrevista a Ángel Sánchez, uno de mis diseñadores preferidos por la calidad de su ropa y por la persona tan encantadora que es. Desde que llegaron a México sus diseños han estado en la boutique con un éxito rotundo.
Hoy, Frattina es una mega boutique en Masaryk a la cuales un deleite llegar. El trato de todos los que ahí trabajan es refinado y excelente; las personas que te prueban siempre traen guantes blancos para evitar dejar una huella en la ropa, son de lo más profesional y amable. Algo interesante es que la tienda de Altavista funciona como outlet, así que tienes la opción de hacerte de algo fuera de temporada a mejor precio. Mi admiración y reconocimiento para Niobe y Alicia que lo han hecho posible, que tuvieron la visión de una de las primeras boutiques multi-marca en México. Honor a quien honor merece.