Por Carlos Tomasini

“La sexta extinción masiva del planeta” es como algunos investigadores han llamado a este fenómeno, y entre sus principales causas señalan que es la destrucción del hábitat y el tráfico ilegal de especies. Uno de los investigadores que dieron a conocer esta situación en un artículo científico publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) es el mexicano Gerardo Ceballos González, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Él advierte que, inclusive, la cifra de 515 especies es muy conservadora, pues todavía no existen datos de muchos otros animales. “Son grupos que están al borde del abismo y en muy poco tiempo pueden extinguirse”, declaró en un comunicado difundido por esa casa de estudios.

En los últimos 500 años se han extinguido 600 especies; pero la aceleración de esta situación es tan grande que
las que se extinguieron en los últimos 100 años debieron haberlo hecho en 10,000 años, advirtió el investigador.
Y si desaparecieran las 515 especies que hoy están en peligro, las tasas de extinción de los últimos 150 años se duplicarían, agregó. Indicó que la desaparición de animales provoca diversos problemas a la vida, como el colapso de la biodiversidad, lo cual se refleja en que hoy existen áreas geográficas totalmente afectadas. Además, esto provoca que se formen enfermedades que afectan a los humanos. “Cada vez que devastamos ambientes naturales y traficamos con especies estamos destruyendo las barreras naturales que permitían que los humanos nos mantuviéramos a salvo de virus y bacterias que se encuentran en la naturaleza”, advirtió Ceballos.

En peligro 68% de los animales del mundo

El informe “Planeta Vivo 2020”, realizado por la World Wild Fund (una de las mayores organizaciones mundiales de conservación de la naturaleza), se presentó con una
frase contundente: “Nuestra relación con la naturaleza está fracturada. La biodiversidad disminuye de forma alarmante. Los impactos de esta pérdida sobre nuestro bienestar son cada vez mayores”. Así, el estudio detectó la disminución promedio, a nivel global, de 68% de las casi 21,000 poblaciones estudiadas de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 2016. América Latina y el Caribe son las regiones donde se registra el mayor declive de la biodiversidad en el mundo, con una disminución promedio de 94% en las poblaciones de vertebrados estudiadas. La principal causa de la pérdida y degradación del hábitat —advierte el informe— es la forma en que se producen los alimentos, lo que genera la disminución de las poblaciones de especies animales y vegetales. Las otras causas de esta destrucción del entorno de los animales que denuncia World Wild Fund son la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies invasoras. De esta manera, en América Latina existen tendencias a la baja en la población de reptiles, anfibios y peces, grupos que son especialmente afectados por el cambio de uso de suelo, la sobreexplotación y las enfermedades. “La naturaleza está siendo transformada a una velocidad sin precedentes, con un costo muy alto”.

¿Qué pasa en nuestro país?

En México el problema se deja ver en diversas especies, pero quizá uno de los casos más dramáticos es el de la vaquita marina. Este mamífero marino, de simpática imagen y originario del Golfo de California —que fue bautizado como “el acuario del mundo” por el francés especialista en la difusión de la vida dentro del mar, Jacques Cousteau—, es considerado el cetáceo en mayor riesgo de extinción en todo el mundo debido a que su hábitat natural es sumamente reducido, al grado que toda la población suman alrededor de 30 y viven en un área de 2 kilómetros cuadrados. Para poder salvar a esta especie se deben hacer modificaciones a la actividad humana que se han pedido durante décadas, como modificar las regulaciones para la pesca en el Golfo de California. De seguir al ritmo actual, la vaquita marina podría extinguirse en 2021. Otro animal que habita en México desde hace varios siglos, y que incluso forma parte emblemática de las culturas prehispánicas, es el jaguar. Se trata de una especie amenazada por la caza ilegal y la destrucción de su hábitat, principalmente provocada por el aumento de asentamientos humanos. Otro problema que enfrenta este felino es que todos reservas ecológicas de Veracruz y Chiapas, lugares en donde llevaban 50 años extintas.

En otros lugares del mundo también se están llevando a cabo acciones importantes para rescatar a los animales locales. Por ejemplo, en Australia se reintrodujeron 11 demonios de Tasmania después de 3,000 años de que se extinguieran en ese lugar. Fueron liberados en un santuario de 400 hectáreas al norte de Sydney y hasta fueron apadrinados por una famosa pareja: Chris Hemsworth y Elsa Pataky. No solamente se trata de llevar a ese marsupial para estar bajo los reflectores (aunque sí es un alivio para la naturaleza después de que ese país fuera atacado por los grandes incendios forestales del año pasado que mataron a miles y miles de animales), también cumplen una función importante: modifican el entorno, restauran la ecología forestal y equilibran el hábitat tras varios siglos de devastación por la introducción de zorros y otros depredadores invasores.

En otros lugares, como Suiza, la protección a los animales todavía es un caso pendiente que requiere modificaciones sociales y hasta de tradiciones. En septiembre, los suizos participaron en un referéndum para saber si la caza de los lobos —casi extintos desde hace más de dos décadas en ese país— sería legal o no. Debido a que últimamente se han registrado más ataques de lobos contra animales de ganado, un sector de la población de Suiza impulsó la iniciativa de permitir nuevamente su caza, pero esa propuesta fue rechazada.

A mediados de la década de los noventa, los lobos dejaron de existir en Suiza, pero años después se hicieron esfuerzos para reintroducir esa especie y hoy se estima que hay unos 80 especímenes que ya forman manadas para cazar en grupo. Hay que señalar que la ley suiza permitía la caza y sacrificio de lobos en caso de que provocaran la muerte de 25 cabezas de ganado en un mismo lugar a durante un mes.

¡Cómo proteger a los animales!

En todo el mundo hay organizaciones —como World Wild Fund— y empresas —como Grupo Xcaret— que se dedican a proteger a los animales y a rescatar su entorno, pero nada de eso servirá si primero las personas no cambian sus hábitos. Al respecto, Steve McIvor, CEO de World Animal Protection otra de las organizaciones que luchan por el bienestar de los animales a nivel mundial, señaló que todas las personas tienen la responsabilidad de hacer un cambio en su comportamiento y actitudes hacia la vida animal, lo cual podría salvar la vida de millones de personas y animales, así como proteger a las economías de los países. “Si no compramos mascotas exóticas o medicinas tradicionales que contienen productos de animales silvestres y no visitamos lugares con animales utilizados en espectáculos, estaremos enviando un claro mensaje de que la crueldad infligida a la vida silvestre ya no se puede tolerar: por los animales, por nuestra salud y por el planeta”, apuntó.

Una de las personas que colaboran con esa organización es Lorena “Kia” López, una mexicana que durante varios años trabajó en delfinarios, pero no estuvo de acuerdo con la forma en la que vivían los animales marinos en esos lugares, así que ahora se dedica a defenderlos desde el activismo. “Defender las causas, como la de los animales, no es fácil. Es un camino lleno de retos y frustraciones. Las organizaciones no cuentan con recursos, todos somos voluntarios y hacemos esta labor de corazón, pero todas las personas que estamos en este camino tenemos una pasión que nos mueve y nos hace seguir adelante”, describe Kia en entrevista con GRAZIA.

Ella participó en el documental “El secreto detrás de su sonrisa” (puede verse en las redes sociales de World Animal Protection en México) para hablar justamente de cómo hay que cambiar las actitudes de las personas con los animales, en este caso, con los delfines. Para las personas que deseen dedicarse a proteger a los animales, les recomienda tener mucha pasión y, sobre todo, fe: “Yo tengo fe en que podemos evolucionar a una sociedad más justa, en donde realmente haya un vínculo y equilibrio armonioso con los animales y con la tierra”.

Revertir la extinción de los animales y la pérdida de la biodiversidad solamente se podrá lograr aumentando realmente los esfuerzos de conservación en todos los países, tomar las decisiones políticas y económicas adecuadas y, sobre todo, algo que está en las manos de todos: tener una producción y un consumo más sostenibles. ¿Cuándo vas a empezar?

*IMÁGENES: Getty Images