Moda
Emanuel Ungaro, el diseñador aprendiz de Cristóbal Balenciaga y André Courrèges, murió a los 86. Nacido en Aix-en-Provence, Francia, un 13 de febrero de 1933, Ungaro es hijo de inmigrantes italianos. Su padre era costurero y fue gracias a él que agarró gusto por la moda. A sus 22 años, Ungaro decidió mudarse a París para iniciar su carrera profesional. Encontró una posición en el atelier del español Balenciaga como asistente y, según declaró a The Guardian, para aprender debías ser un ávido observador.
Tras adquirir los conocimientos necesarios para fundar su firma homónima, Emanuel Ungaro abrió las puertas de su marca en 1965. Sus colecciones se basaban en el color y la construcción, pero también en la sensualidad y elegancia. Así fue como conquistó el gusto de las mujeres más glamurosas de aquellos años —Jacqueline Kennedy y Carolina de Mónaco entre las más fanáticas.
Los ochenta resultaron un gran éxito para el diseñador francés. Sus pasarelas Prêt-à-Porter y Haute Couture eran eventos magnos que no solo celebraban la moda parisina, sino a la mujer moderna. En cualquier rincón del mundo, un Emanuel Ungaro era sinónimo de vanguardia y opulencia.
Al crear, Emanuel pondría música clásica para hacer el proceso aun más mágico. Los volúmenes en las mangas, los holanes, la mezcla de estampados y la joyería mayúscula, eran características fijas de su estética. Pero también, fue uno de los primeros en apropiarse de los diseños andróginos con toques de feminidad, vistiendo a sus modelos con oversized blazers y pantalones de tiro alto holgados.
Aunque el francés se retiró de las pasarelas en 2004, su legado queda como uno de los grandes del siglo pasado. Su firma rindió tributo a su carrera con un conmovedor mensaje: “Quedará en nuestra memoria como el maestro de la sensualidad, del color y la extravagancia”. Y así será…