Adiós a Céline. Hola a Celine. Hedi Slimane se traslada a su juventud y te enseña como era París cuando lo único que brillaba era su vida nocturna.

No hay forma de entender el debut de Hedi Slimane en Celine sin antes leer la primera entrevista que dio como Director Artístico de la maison. Partiendo de un Hedi, no súper estrella ni tampoco súper artista, sino de aquella persona tan humana como cualquier otro; es ahí donde Slimane se abre ante el mundo. También, es en esta charla sincero donde realmente sentimos al francés muy, pero muy, de cerca.

Dos de Les Tambours de la Garde Républicaine abrieron el espectáculo —algo así como anunciando el comienzo de la nueva era—. De ahí la primera modelo descendió de la artística estructura enfundada con un vestido en silueta setentera con lunares, coronada por un reluciente tocado con malla. Y luego vino el primer menswear look de la firma —un clásico traje negro, camisa a rayas y corbata—.

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Quizá su primera colección para la maison antes liderada por Phoebe Philo sembró una especie de decepción. Sin embargo, Hedi hizo lo suyo. En la conversación con Laurence Benaïm, el diseñador de 50 años fue abordado con la pregunta del millón: “¿Qué tanto difiere tu visión de la de Phoebe Philo? Con franqueza, Slimane declaró que el punto no es imitar a los antecesores pero tampoco ir al lado contrario. Eso sí, como lo dijo, este es el inicio de un nuevo capítulo.

De regreso a las raíces, y no precisamente de la firma, sino del diseñador, la colección presentada ante un arsenal de invitados evocó los tiempos dorados de la alta costura. La obsesión de Slimane por traer devuelta al París de su juventud se vio reflejada con un factor fascinante —sí, todos los grandes couturiers, en específico Yves Saint Laurent, estaban ahí presentes—. Hombros mayúsculos, su emblemática biker jacket; tal vez una clase de continuación al receso de dos años y medio que tomó tras su salida de Saint Laurent —picked where we left off—.

En 96 looks Hedi exhibió su visión de un nuevo Celine. Sin tantos códigos que lo limiten, las prendas no son para los millennials —basta de las etiquetas—, son para la juventud. Una pequeña probada al París que hizo de este creativo uno tan dinámico y conceptualista. La mujer autónoma de Philo se fue (probablemente los Philophiles están de luto) y ahora el ejército del futuro está aquí. Céline, ya no es Céline. Ahora es Celine.

*IMAGEN: Cortesía