Después de varios años fuera de la Semana de la Moda de Londres, Mulberry vuelve a la pasarela con Christopher Kane al frente de su propuesta para Primavera-Verano 2027. El regreso también marca una nueva etapa para la firma, que había dejado en pausa su división de prêt-à-porter para concentrarse en la marroquinería.

La colección, desarrollada junto a Tammy Kane, se aleja del maximalismo asociado al diseñador y apuesta por una estética más contenida. El punto de partida está en los años sesenta, reinterpretados desde una perspectiva contemporánea a través de líneas geométricas, siluetas definidas y una paleta sobria.

Una nueva lectura de los años sesenta

Modelo desfilando con un abrigo midi estructurado en tono gris con aberturas geométricas, acompañado de un bolso de mano a juego y tacones oscuros.
Mulberry apuesta por una sastrería depurada y minimalista que incorpora cortes arquitectónicos y una sofisticada gama de grises. Foto: Mulberry

Minifaldas, vestidos de paneles horizontales, abrigos estructurados y trajes de líneas precisas recuperan algunos de los códigos visuales de la década. Sin embargo, la propuesta evita convertirse en una recreación literal del Swinging London.

Las faldas entalladas aparecen junto a jerséis de cuello en V, mientras que los trajes adquieren una apariencia más sofisticada gracias a materiales como la piel mate y el efecto cocodrilo. La geometría también se convierte en una herramienta para actualizar las proporciones y mantener las prendas relevantes para el presente.

El color aparece de manera puntual. Un anorak naranja rompe con una paleta dominada por grises, blancos, azules, beige, negro y amarillo limón, además del característico tono púrpura asociado a Mulberry.

Cuando la marroquinería se convierte en ropa

Modelo portando una sudadera deportiva blanca con el logotipo de Mulberry en contraste, pantalón fluido gris y un bolso cruzado.
La firma equilibra el lujo clásico con códigos deportivos y urbanos a través de prendas relajadas y funcionales. Foto: Mulberry

Uno de los elementos más interesantes de la colección está en la manera en que el prêt-à-porter dialoga con la identidad de accesorios de la casa. Los bordes recortados de vestidos, faldas, abrigos y chaquetas evocan las formas de las solapas y construcciones de los bolsos.

La referencia más evidente es el Bayswater, cuya presencia se traduce en detalles que recorren distintas prendas sin necesidad de recurrir constantemente al logotipo. La marroquinería deja así de ser un complemento para convertirse en parte del lenguaje visual de la ropa.

Esta conexión resulta especialmente significativa para una casa cuya identidad se ha construido alrededor de sus bolsos. En lugar de competir con ellos, la colección los incorpora de manera sutil a través de cortes, proporciones y acabados.

Un regreso con identidad propia

Modelo con un conjunto negro de chaqueta corta y falda midi en piel con textura texturizada, sobre una blusa ligera en tono claro y bolso de mano rígido.
Las siluetas de dos piezas en acabados oscuros redefinen el concepto de la elegancia contemporánea con un aire imponente. Foto: Mulberry

El regreso de Mulberry al prêt-à-porter encuentra en Christopher Kane una manera de conectar la tradición de la casa con una nueva sensibilidad. La colección no busca reproducir el pasado, sino utilizar algunos de sus códigos para construir una propuesta más limpia, geométrica y contemporánea.

Después de varios años fuera de la pasarela londinense, Mulberry vuelve con una colección que coloca nuevamente la ropa en conversación directa con los accesorios que forman parte esencial de su identidad.