El cabello también tiene memoria. Esta temporada, la belleza vuelve la mirada hacia los años sesenta para recuperar uno de sus gestos más reconocibles: el beehive. La silueta abombada, elevada y cuidadosamente estructurada que alguna vez definió el glamour de la década regresa al radar con una interpretación menos literal y mucho más contemporánea.

Su nombre, que significa literalmente “colmena”, hace referencia a la forma redondeada que se construye sobre la coronilla. El peinado fue creado en 1960 por la peluquera estadounidense Margaret Vinci Heldt y rápidamente se convirtió en uno de los grandes símbolos capilares de la época.

Ahora, más de seis décadas después, el volumen vuelve a ser protagonista. Las tendencias de belleza de otoño-invierno 2026 recuperan precisamente esa fascinación por los códigos retro, pero los mezclan con una estética más espontánea y menos perfecta.

De la colmena sesentera al nuevo glamour

Zendaya con el cabello rubio ceniza peinado con volumen retro y una diadema delgada rosa, luciendo una prenda ajustada rosa claro de cuello tipo polo.
La reinterpretación moderna del beehive incorpora accesorios delicados que evocan una elegancia nostálgica ideal para la temporada. Foto: Pinterest.

El beehive nació en un momento en el que el cabello comenzó a convertirse en una herramienta de expresión tan importante como la ropa. Su espectacular altura contrastaba con los peinados más contenidos de décadas anteriores y encajaba con el espíritu experimental de los años sesenta.

Cantantes, actrices e iconos de estilo adoptaron rápidamente esta silueta. Dusty Springfield y Ronnie Spector la convirtieron en parte esencial de su imagen, mientras que Audrey Hepburn ofreció una de sus interpretaciones más sofisticadas. Décadas después, Amy Winehouse recuperó el volumen extremo y lo convirtió nuevamente en una declaración estética.

Su regreso en 2026 no exige, sin embargo, reproducir aquella arquitectura capilar al milímetro. El nuevo beehive puede ser mucho más sutil: unos centímetros adicionales de volumen en la coronilla son suficientes para evocar su espíritu.

El volumen como protagonista

Modelo de cabello castaño largo con volumen texturizado en la coronilla estilo semirrecogido y una blusa blanca clásica.
Las versiones más relajadas y desestructuradas del clásico beehive dominan el estilo urbano con un encanto desenfadado. Foto: Pinterest.

La versión más dramática conserva la esencia original: cabello cardado, altura pronunciada y una estructura perfectamente fijada. Es la alternativa para quienes quieren convertir el peinado en el elemento central del look.

Pero también existe una interpretación mucho más discreta. Elevar ligeramente la coronilla y mantener el resto del cabello suelto consigue un efecto retro sin que el resultado parezca un disfraz de los años sesenta. Esta versión resulta especialmente interesante para el día a día y demuestra que el beehive puede adaptarse a diferentes niveles de dramatismo.

El acabado también puede cambiar por completo su personalidad. Un cabello perfectamente pulido lo acerca al glamour clásico, mientras que unas puntas ligeramente sueltas o una textura menos controlada lo llevan hacia una estética más actual.

Cómo llevar el beehive este otoño

Dua Lipa sonriendo con un peinado voluminoso tipo beehive recogido en la coronilla, mechones sueltos al frente y un vestido dorado con detalles oscuros.
El icónico volumen de los años sesenta se reinventa en las alfombras rojas con un aire fresco y sofisticado. Foto: Pinterest.

El nuevo beehive funciona mejor cuando se combina con elementos contemporáneos. Un vestido minimalista, una camisa blanca o un look de sastrería pueden crear el contraste necesario para que el volumen del cabello destaque sin que todo el estilismo parezca inspirado literalmente en los sesenta.

También puede incorporarse en versiones más relajadas: con una media coleta, un moño bajo o incluso con algunos mechones sueltos alrededor del rostro. Los accesorios aportan otra posibilidad. Una diadema, un lazo o una pieza discreta pueden introducir un gesto coquette y suavizar la estructura del peinado.

Este otoño, el cabello deja atrás por un momento la obsesión por lo perfectamente pulido para recuperar una idea mucho más divertida de la belleza. El beehive vuelve a elevarse sobre nuestras cabezas y demuestra que, cuando se trata de cabello, a veces más volumen significa también más personalidad.