Moda
El maquillaje puede cambiar la manera en que percibimos una mirada. No solo por la forma en que define el contorno de los ojos, sino por algo mucho más sutil: el color. En 2026, el Eye-maxxing lleva esta idea un paso más allá y convierte la teoría del color en una herramienta para potenciar visualmente el tono natural del iris.
La técnica parte de un principio sencillo. Los colores complementarios, aquellos que se encuentran frente a frente en el círculo cromático, generan contraste y hacen que el tono con el que se combinan parezca más intenso. Los colores análogos, en cambio, se encuentran próximos entre sí y crean una armonía más suave.
La diferencia entre ambos puede transformar por completo un mismo maquillaje. ¿La clave? Elegir qué efecto quieres conseguir antes de tomar la brocha.
Para ojos cafés, miel y avellana

Los ojos cafés tienen una ventaja: su profundidad permite jugar tanto con tonos cálidos como con contrastes inesperados. Para intensificar sus matices dorados, las sombras bronce, cobre, chocolate y terracota crean una continuidad cromática que aporta dimensión.
Si buscas mayor contraste, prueba con azul. Desde un azul marino discreto hasta un cobalto más expresivo, este tono puede hacer que los ojos marrones parezcan más luminosos. Una opción especialmente contemporánea consiste en mantener una sombra café suave sobre el párpado y añadir únicamente un delineado azul.
Para ojos miel y avellana, los tonos dorados y ámbar pueden revelar las pequeñas variaciones de color del iris, mientras que los burdeos y ciruelas aportan profundidad.
Para ojos azules

Aquí el círculo cromático propone una dirección diferente. Los naranjas y sus derivados son los complementarios del azul, por lo que los tonos durazno, terracota, cobre y caramelo pueden crear un contraste especialmente favorecedor.
No necesitas cubrir todo el párpado de color. Un lavado de sombra cálida, acompañado de un delineado marrón, puede ser suficiente para hacer que el azul del iris se perciba más claro.
Para una interpretación más tonal, apuesta por lavanda, gris azulado o azul marino. Un pequeño toque de iluminador plateado en el lagrimal puede completar el efecto sin restarle protagonismo al color natural de los ojos.
Para ojos verdes

El verde encuentra sus contrastes más interesantes en la gama de los rojos y rosados. Ciruela, borgoña, vino, rosa viejo y terracota pueden intensificar su apariencia sin necesidad de recurrir a colores demasiado saturados.
Los tonos cálidos con matices rojizos son especialmente efectivos para revelar la dimensión del iris. Si prefieres algo más discreto, cambia el contraste por armonía y trabaja con verde oliva, caqui o esmeralda.
Una sombra dorada aplicada únicamente en el centro del párpado puede aportar luz y crear un efecto tridimensional que mantiene la mirada definida, pero natural.
El maquillaje como ejercicio de color

La verdadera gracia del Eye-maxxing está en que no funciona como una fórmula rígida. El círculo cromático ofrece una dirección, pero la intensidad, la textura y la forma de aplicación permiten personalizarla.
Una sombra mate produce profundidad; un acabado satinado captura la luz; un delineado concentra el color en un solo punto. Incluso puedes combinar tonos complementarios y análogos en un mismo look para crear contraste sin perder armonía.