Moda
Durante mucho tiempo, las sandalias planas y los zuecos estuvieron asociados exclusivamente con looks relajados. Hoy, esa idea ha cambiado. Para el verano de 2026, los modelos planos se convierten en una alternativa sofisticada a los tacones, siempre que se combinen con las prendas adecuadas.
La fórmula no consiste en intentar que un zapato casual parezca formal, sino en aprovechar precisamente ese contraste. Unas sandalias minimalistas pueden adquirir una apariencia mucho más elegante cuando se llevan con pantalones de sastrería, una camisa impecable o un vestido de silueta definida.

Los zuecos, por su parte, funcionan especialmente bien cuando se mezclan con piezas femeninas y ligeras que compensan su carácter más robusto.
El resultado es ese tipo de estilismo que parece sencillo, pero está cuidadosamente pensado.
La fórmula está en el contraste

Una de las combinaciones más fáciles de llevar es sandalia plana con pantalón amplio y camisa blanca. Las proporciones relajadas mantienen la comodidad, mientras que las líneas limpias de la camisa aportan estructura. Puedes sumar un cinturón, gafas de sol y un bolso de piel para conseguir un acabado mucho más pulido.
Los vestidos también son grandes aliados. Un vestido midi ligero con unas sandalias planas crea una silueta femenina sin resultar demasiado arreglada, mientras que un minivestido puede equilibrarse con zuecos de madera o cuero y accesorios de inspiración artesanal. En ambos casos, la clave está en dejar que el calzado contraste con la delicadeza de la ropa.
Para quienes prefieren el denim, unos jeans rectos o de inspiración vintage pueden combinarse con zuecos y una blusa de algodón. El truco está en elegir accesorios que eleven el conjunto: un bolso estructurado, joyería discreta o unas gafas de sol pueden marcar la diferencia.
El secreto para que se vea realmente elegante

La elegancia de las sandalias planas y los zuecos depende menos del modelo y más de cómo se construye el resto del look. Las prendas deben sentirse intencionales y los accesorios ayudar a equilibrar la informalidad del calzado.
También es importante prestar atención a las proporciones. Un pantalón amplio funciona mejor con un top más definido, mientras que un vestido voluminoso puede beneficiarse de un calzado de líneas sencillas. Cuando las siluetas están equilibradas, incluso el par de zapatos más cómodo puede convertirse en la pieza que hace que todo el conjunto funcione.
Este verano, la sofisticación ya no depende de llevar tacones. La verdadera fórmula elegante consiste en saber combinar comodidad, proporción y buenos básicos, demostrando que unas sandalias planas o unos zuecos pueden ser tan interesantes como cualquier zapato de tacón.