Durante varias temporadas, el minimalismo dominó el armario con prendas limpias, colores neutros y siluetas depuradas. Sin embargo, este verano 2026 la moda cambia de ritmo para dar paso a una tendencia mucho más expresiva. El lace-core se posiciona como una de las estéticas favoritas de la temporada al recuperar el encanto del encaje desde una perspectiva más libre, desenfadada y con un marcado espíritu rock inspirado en los años setenta.

Lejos de la imagen tradicionalmente romántica del encaje, esta tendencia propone una nueva forma de llevarlo. Ya no se limita a vestidos delicados o prendas de inspiración nupcial. Ahora aparece combinado con cuero envejecido, denim, botas altas, cinturones anchos y accesorios metálicos que transforman por completo su personalidad. El resultado es una estética femenina con carácter, donde la delicadeza convive con una actitud desafiante.

Las pasarelas de primavera verano 2026 dejaron claro que el encaje vuelve a ocupar un lugar protagonista. Casas como Chloé, Valentino, Isabel Marant y Ann Demeulemeester reinterpretaron este tejido a través de vestidos transparentes, blusas vaporosas, faldas largas y detalles lenceros que evocan el espíritu bohemio de los años setenta. El objetivo no es construir un look excesivamente romántico, sino crear contraste entre texturas suaves y piezas con mayor fuerza visual.

Una de las claves para dominar el lace-core consiste en jugar con las superposiciones. Un vestido de encaje puede llevarse sobre un body minimalista o combinarse con una chamarra de piel para equilibrar la delicadeza del tejido. Del mismo modo, una blusa transparente adquiere una personalidad completamente distinta cuando se acompaña de pantalones de mezclilla rectos o bermudas de cuero. La mezcla de materiales aporta profundidad al estilismo y evita que el resultado luzca demasiado clásico.

La paleta cromática también ayuda a definir esta tendencia. Aunque el blanco y el marfil continúan siendo protagonistas, el verano 2026 apuesta igualmente por tonos como negro, borgoña, chocolate, verde oliva y azul petróleo. Estos colores aportan una apariencia más sofisticada y acercan el encaje a un universo mucho más contemporáneo. Para quienes buscan una versión más luminosa, los tonos mantequilla y arena ofrecen una alternativa elegante sin perder el aire vintage que caracteriza al lace-core.

Los accesorios juegan un papel fundamental. Botas altas de piel, botas biker, cinturones con hebillas metálicas, bolsos con acabado envejecido y collares de inspiración vintage complementan esta estética sin restarle protagonismo al encaje. Incluso unas bailarinas de punta afilada o unas sandalias de tiras pueden suavizar el conjunto y hacerlo perfecto para el día.

Si existe una prenda que resume la esencia del lace-core, esa es el vestido de encaje largo. Fluido, ligero y con movimiento, funciona tanto para una comida de verano como para una cena al aire libre. Basta añadir una chamarra oversize de cuero o una camisa masculina abierta para conseguir ese equilibrio entre romanticismo y rebeldía que define la tendencia. También destacan las faldas midi de encaje combinadas con camisetas básicas de algodón, así como los tops lenceros acompañados de pantalones sastre amplios.

La influencia de la década de los setenta resulta evidente, aunque reinterpretada desde una visión mucho más actual. La moda recupera la libertad de movimiento, las transparencias estratégicas y la naturalidad de los tejidos ligeros, alejándose de las siluetas excesivamente estructuradas que dominaron temporadas anteriores. El lace-core propone vestir con mayor espontaneidad, permitiendo que las prendas acompañen el movimiento del cuerpo y transmitan una elegancia relajada.

El lace-core representa el regreso de una feminidad menos rígida y mucho más versátil. Es la prueba de que el encaje puede reinventarse continuamente y adaptarse a distintos estilos, desde el bohemio hasta el minimalista o el rock. Este verano 2026, la mejor forma de llevarlo consiste precisamente en romper las reglas y descubrir que la delicadeza también puede tener mucha personalidad.